Debate a uno

Foto: Sven Scheuermeier (Unsplash)

(Como ya sabrán los lectores, a estas horas Pedro Sánchez ha confirmado su asistencia al debate del 22 de abril en Televisión Española y del día siguiente en Antena 3. Durante unas horas pareció que podría debatir a solas en la cadena pública, por lo que se estuvo preparando a fondo para esta posibilidad. Hemos tenido acceso a las transcripciones de sus ensayos).

PEDRO SÁNCHEZ: Y por eso creo que el PSOE es el partido que mejor puede asegurar la estabilidad económica y las libertades democráticas.

(Pedro Sánchez corre al atril de al lado).

PEDRO SÁNCHEZ, PONIENDO VOZ DE MALO: No, no es verdad. El PSOE no es bueno. Come esta manzana.

(Pedro Sánchez vuelve a su atril. Así todo el rato).

PEDRO SÁNCHEZ: Qué… ¿Una manzana?

PEDRO SÁNCHEZ, PONIENDO VOZ DE MALO: ¿No te apetece? Mira qué color más bonito tiene…

PEDRO SÁNCHEZ: No digo que no, pero…

PEDRO SÁNCHEZ, PONIENDO VOZ DE MALO: Pégale un bocado, anda…

PEDRO SÁNCHEZ: Bueno, vale.

MODERADOR: ¿Le parece buena idea fiarse de alguien que es usted poniendo, clarísimamento, voz de malo?

PEDRO SÁNCHEZ, PONIENDO VOZ DE MALO: No le hagas caso. Come, come. ¿Te frío un huevo?

(Pedro Sánchez muerde la manzana y cae al suelo. Se arrastra disimulando al atril de al lado).

PEDRO SÁNCHEZ, PONIENDO VOZ DE MALO: Jajaja… ¡He salvado a España!

MODERADOR: Hablando de España…

PEDRO SÁNCHEZ: No, no, lo otro.

MODERADOR: Pero no puedo…

PEDRO SÁNCHEZ: Claro que sí, venga.

MODERADOR: No me parece serio.

PEDRO SÁNCHEZ: Venga, tal y como lo habíamos preparado.

MODERADOR: No creo que pueda hacer esto en televisión.

PEDRO SÁNCHEZ: Luego lo hablamos. Primero veamos cómo queda.

MODERADOR: En fin… Er… Oh, no. ¿Quién ayudará al presidente?

PEDRO SÁNCHEZ: (Desde un tercer atril) ¡Yo! ¡Soy un socio de gobierno responsable! No me gustan las manzanas, prefiero las… (guiña un ojo) naranjas. (Va al primer atril, se arrodilla). ¡Yo te salvaré, Pedro Sánchez! (Se inclina y simula dar un beso al Pedro Sánchez acostado. Se abraza a sí mismo de tal modo que se ven sus manos en la espalda. Se pone de pie en el atril. Le hace un gesto al moderador con la mano).

MODERADOR: ¿De verdad tenemos que hacer esto?

PEDRO SÁNCHEZ: Rápido, que perdemos la intensidad del momento.

MODERADOR: ¡Vuelve a estar en pie! ¿Qué ha ocurrido?

PEDRO SÁNCHEZ: Gracias a nuestros socios de gobierno responsables, hemos salvado la democracia.

PEDRO SÁNCHEZ, PONIENDO VOZ DE MALO: Oh, no. Mis artimañas no han servido para nada.

PEDRO SÁNCHEZ: Así es. España está a salvo una vez más.

PEDRO SÁNCHEZ, DESDE EL TERCER ATRIL: Y yo he ayudado.

MODERADOR: Bien… Er… Pasamos al siguiente bloque. La economía.

PEDRO SÁNCHEZ, PONIENDO VOZ DE TONTO: ¡Me haré una casa de paja!

(Corre al atril de al lado).

PEDRO SÁNCHEZ, PONIENDO VOZ NORMAL: ¡Yo me haré una casa de madera!

(Corre al atril de al lado).

PEDRO SÁNCHEZ, MORDIENDO LA PATILLA DE UNAS GAFAS DE PASTA: Yo me haré una resistente casa de ladrillos, siguiendo las indicaciones del programa del Partido Socialista Obrero Español.

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Algunos fragmentos descartados de mi libro

Las ilustraciones son de Lalalimola

Apenas he hablado del asunto, por lo que es posible que muchos no os hayáis enterado, pero resulta que he publicado un libro titulado ¿Está bien pegar a un nazi?. Está repleto de dilemas éticos cotidianos a los que muchos filósofos clásicos responden con un claro y rotundo DEPENDE.

Como ya os podéis imaginar, el proceso de edición de un libro es arduo y complicado. Durante semanas estuve trabajando estrechamente con el editor y decidimos sacrificar algunos fragmentos. He querido rescatar algunos de estos párrafos para publicarlos aquí, al considerarlos lo suficientemente interesantes. Eso sí, los acompaño de las sensatas notas del editor. No siempre estuvimos de acuerdo, pero creo que ambos podemos estar muy orgullosos del producto final.

“¿Está bien hablar antes de las 9 de la mañana? No. Y después tampoco”.

Nota del editor: Jaime, te agradezco que nos hayas enviado un manuscrito, pero en abril ya vamos a publicar El director, de David Jiménez, y tenemos el resto del año también cubierto.

“Ya lo dijo Kant: ‘Akantdemor’. Jajajaja, ¿lo pillas? Akantdemor. Como Chiquito. Jajajaja, es buenísimo… Akantdemor…”

Nota del editor: No lo entiendo. Pensaba que el libro era serio. ¿Por qué pones eso ahí?

“Hume se preguntaba cómo podemos estar seguros de que el Sol saldrá mañana. Al fin y al cabo, solo lo suponemos porque ha salido cada día hasta hoy. Este filósofo también planteó otras dudas acerca de cómo percibimos el mundo: decimos que el Sol sale, ¿pero de dónde? ¿Y si sale de la boca de una ballena muy grande? ¿Es posible que vivamos en el estómago de una ballena? ¿Una ballena que vuela por el espacio? Eso explicaría la presencia de reptilianos entre nosotros, como Barack Obama. El club Bildeberg está lleno de reptilianos. Hume era muy listo. De ahí el nombre: se lo pusieron por pensar en voz alta. Estaba todo el rato hum… hum… hum…”.

Nota del editor: No creo que nadie pueda publicar tu libro si te lo inventas todo.

“¿Por qué no son todas las cuestas hacia abajo? A lo mejor por eso Schopenhauer estaba tan enfadado”.

Nota del editor: Te agradecería que no me llamaras por teléfono.

“¿Puedo llevar una camiseta de mi equipo de fútbol por la calle? No. Con una excepción: si juegas de titular, te has quedado dormido antes del partido y no te da tiempo a cambiarte en el vestuario antes de que comience”.

Nota del editor: ¿Estás seguro de que sabes lo que es un dilema ético?

“Del libro de Derek Parfit no he entendido una mierda, pero qué mata de pelo tenía. De mayor también, pero mira de joven. Espera, que te busco una foto. En Google hay un montón. Todo el pelo blanco. Eso tenía que ser de pensar. Piensas mucho y te salen canas. De verdad, lo leí en internet. Con esa mata de pelo seguro que tenía razón, así que haced lo que él dice, fuera lo que fuera. Algo del teletransporte, creo. ¿Que no os teletransportéis? Igual quería defender el uso del transporte público, no lo sé”.

Nota del editor: Mira, primero, deja de enviarnos textos. Y segundo, no puedes publicar un libro sobre algo que no entiendes. Me parece de cajón. El cajón en el que tendrías que guardar tu manuscrito. Y luego quema la mesa entera.

“Sí, es cierto: Peter Singer va siempre con sandalias y calcetines. Incluso en invierno. Es famoso por comprar botas tres o cuatro números más grandes para que le quepan las chanclas”.

Nota del editor: No. Eso no es cierto. Da la casualidad de que conozco a Peter Singer y sé que no lleva sandalias dentro de las botas.

“Un momento, ¿cómo sabes eso?”.

Nota del editor: Vamos a la misma piscina. Ha salvado a varios niños de morir ahogados.

“Akantdemor, dice. Jajajaja, cada vez que lo pienso. Shopengrijander… No, este ya es un poco forzado”.

Nota del editor: El destinatario ha cambiado de dirección. Por favor, contacte con Correos.

“Les insistí en que se podía hacer humor sobre cualquier cosa y que los guantes de Mickey Mouse en este contexto eran divertidísimos, pero aun así me echaron del quirófano”.

Nota del editor: ¿¡Pero qué haces en mi casa!? Voy a llamar a la policía. ¿¡Por dónde has entrado!?

“Por el retrete”.

Nota del editor: ¿Q… ué?

“Por eso vengo montado en un cocodrilo”.

Nota del editor: Pero qué…

“Si me nombran director de El Mundo, ¿me publicáis un libro?”

Nota del editor: No.

“Después de escuchar Venus, Hannah Arendt escribió un artículo sobre la bananaramalidad del mal”.

Nota del editor: Le escribimos en representación de nuestro cliente, Libros del K.O., para pedirle que cese el envío de manuscritos, correos electrónicos, mensajes de voz y de texto, y por cualquier otro medio oral, visual o escrito. En caso contrario, nos veremos obligados a recurrir a todas las medidas legales que están a nuestro alcance y, si fuera necesario, a unos amigos que son muy hábiles con los bates de béisbol”.

“…”

Nota del editor: ¿Cómo me has enviado un olor?

“No puedo terminar el libro sin agradecer la labor de edición y corrección llevada a cabo mano a mano con mi editor. Jamás quiso decirme su nombre, a no ser que se llame Porfavorsuéltamelbrazo. No se valora lo suficiente el discreto, pero imprescindible trabajo de los editores. Muchas gracias, Porfavorsuéltamelbrazo”.

Nota del editor: ¿Quién ha impreso esto? ¿Por qué está la cerradura rota? ¿Pero ahora qué vamos a hacer con estos libros?

Un día en la vida de Jaime Rubio resumido en titulares

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Foto: Denny Müller (Unsplash)

– “¿Por qué?”, se pregunta cada mañana un vecino cuando suena el despertador

– Vecino sale desnudo a la calle, sembrando el caos en el barrio

– Hablamos con el vecino que salió desnudo esta mañana: “¡Yo qué sé! ¡Tenía sueño! ¡Dejadme en paz! ¡Destructores!”

– Pasajero habla con el conductor del autobús a pesar de lo que dice el cartel

– Segundo pasajero se une a la ya conocida como “tertulia del autobús”

– Dos muertos y tres heridos en el accidente de un autobús en la A-2

– La “tertulia de la ambulancia” se emitirá en Radio Nacional a partir del año que viene

– Tomar tres cafés antes de las 9 no es perjudicial para la salud y esos temblores son perfectamente normales

– Descubierto empleado cuando intentaba dejar a un maniquí en su puesto para irse a casa

– “¡Pero si mi jefe es un maniquí!”: el empleado despedido por dejar a un maniquí en su puesto reclama ante la justicia

– Juez maniquí declara nulo el despido por parte de un maniquí del empleado que dejó a un maniquí en su puesto

– Empleado sale a cazar su comida

– Empleado es atacado por dos patos del parque

– Familia recibe extraña nota de rescate: “Si queréis ver a Jaime con vida, enviad todo el pan que tengáis”

– Hombre liberado tras dos horas de secuestro y después del pago de 800 barras de pan duro

– Familia descubre consternada que el hombre liberado no era su padre

– Los patos secuestradores se disculpan por haber enviado la nota a la casa equivocada

– Tras dos horas secuestrado por patos, este hombre no puede dejar de comer pan

– “¡El síndrome de patocolmo es real! ¡Y nadie me creía!”: una señora con bata blanca asegura ser una experta en secuestros

– Farmacia denuncia el robo de una bata

– Hombre secuestrado por patos se reincorpora a su trabajo tras la traumática experiencia y con secuelas aún visibles: “¿Cuák era mi mesa, que no me acuerdo?”

– ¡Momento incómodo! Un empleado coincide en el ascensor con el consejero delegado

– ¡Exclusiva! El consejero delegado pasa todo el día en el ascensor para causar el pánico a sus empleados

– Hombre escucha lista de 30 sugerencias de Spotify en apenas medio minuto: “No me salen nada más que mierdas”

– “El sol se pone cada vez más tarde”, asegura un señor mayor mientras gruñe en el autobús de vuelta

– El mismo señor mayor sigue gruñendo: “¡Qué ganas de que sea noviembre otra vez!”

– Autobús abandona en el arcén a pasajero que gruñía demasiado

– Llevar los pantalones en los tobillos y otras 11 formas de triunfar con el autoestop

– El 100 % de los autoestopistas de la A-2 son muy feos, asegura estudio

– Persona demasiado extrovertida recoge a autoestopista

– “Cada persona tiene una historia que contar, ¿cuál es tu historia?”, pregunta un conductor a un autoestopista

– Autoestopista prefiere ir caminando

– ¿Quién es el loco que vive en la A-2 y grita a todos los aviones que pasan?

– Hombre descubre que llevaba todo el día con calcetines de diferente color

– Escritor anuncia el título de su autobiografía: Calcetines de diferente color

– ¿Este manuscrito está maldito? Cuatro editores se suicidan tras comenzar a leer Calcetines de diferente color

– Hombre se declara “un genio de la cocina y futura estrella Michelin” tras prepararse una cena con “lo que había en la nevera”

– Hombre ingresado en el hospital tras ingerir seis litros de sangre

– Arrestado el ladrón de sangre que asaltó varios hospitales de la zona

– Policía descubre que no ha arrestado al ladrón de sangre, sino a un maniquí

– “Jamás me atraparéis”: reproducimos íntegra la nota que el ladrón de sangre envió a la policía tras su fuga

– Escuadrón de patos policía arresta al ladrón de sangre

– Ladrón de sangre confiesa: “¿Qué? ¡Yo no he confesado! ¿Por qué escribes eso?”

– A las 10 en la cama: así es la rutina en prisión del ladrón de sangre

¡Ultraje!

Foto de Sebastian Pichler en Unsplash

Jaime Rubio ha sido conducido ante el juez, acusado de un delito de ofensas y ultraje a España.

—Declaro culpable al acusado y le cond… —dijo el juez nada más llegar a la sala donde se celebraba la vista, ante la evidente satisfacción del fiscal, interrumpida cuando uno de los alguaciles le recordó a su señoría la necesidad de celebrar antes el juicio y escuchar a las partes. El juez accedió a lo que llamó “mero formalismo” y pidió a los abogados que se dieran “prisita, que es viernes”.

El fiscal explicó que se había visto a Jaime Rubio pisoteando España por la calle, “no una ni dos veces, sino durante al menos trescientos metros, hasta que llegaron varios agentes de la Guardia Civil en Segways y lo redujeron viéndose obligados a hacer uso de la fuerza física”.

—¿Se resistió? —Preguntó el juez.

—No —contestó el fiscal—, pero fíjese en su cara. ¿Dan o no dan ganas de darle un porrazo?
Ante el revuelo armado por la afirmación del fiscal, el juez pidió orden dándole con el mazo a Jaime en un ojo.

Fue entonces cuando Rubio subió al estrado para ser interrogado por su abogado, el Señor Chispas.

—Guau, guau. ¿Guau, guau, guau?

—Oiga —dijo el juez—, que su abogado es un perro.

—Pero es listísimo. Ya verá. Señor Chispas, ¡sit! ¡Sit!

—Se está meando.

—Se rebela contra el poder. ¿Lo ve? Listísimo.

Cuando llegó su turno, el fiscal le preguntó por los hechos que habían llevado al acusado ante el tribunal.

—¿No es cierto que usted iba pisoteando España cuando fue arrestado?

—¡Yo no estaba pisoteando España! ¡Estaba caminando!

—Pues eso. ¿No iba golpeando a este país que tanto le ha dado, Mundial incluido, con la suela del zapato?

—¡Solo iba a comprar fruta!

—¿Fruta?

—Bueno, chocolate.

—¿Seguro que era chocolate?

—Cervezas.

—Ya.

—Cerveza sin alcohol.

—¿Y para cometer esa atrocidad, un claro agravante, tenía que ir pisoteando España?

—Creo que caminar es bastante normal.

—En otros países llenos de hippies y millennials quizás sí, pero estamos en España. Aquí respetamos a nuestro país. ¿No será usted runner?

—No, por Dios.

—Entonces ni siquiera tiene la excusa del ejercicio físico. Simplemente es un mal patriota, probablemente catalán o puede que incluso un extranjero de algún país comunista, como Australia.

—¿Pero cómo quería que fuera a comprar el pan?

—Pues en coche, como todos los españoles. O en uno de esos patinetes eléctricos que luego se dejan tirados en la acera para impedir el paso a otros malos patriotas como usted.

—¿Cómo voy a ir en patinete? No tengo 12 años.

—Hay muchas alternativas, todas ellas mejores que ir pisoteando el país.

—Solo iba al lado de casa.

—Razón de más para coger un taxi, le habría salido baratísimo.

—O un Uber —dijo el juez—. Es lo mismo, pero con aún menos derechos laborales. Y en negro. Y te dan una botellita de agua.

—¿Una botella de agua? —Preguntó el fiscal—. ¡Agua gratis en el coche! ¡Como los millonarios en sus limusinas!

—Y lo pides con el móvil —siguió el juez—. Es como en esa película, Star Trek.

Tras un silencio incómodo intentando recordar la escena en la que el capitán Kirk pedía un taxi, el fiscal prosiguió su interrogatorio:

—Mire este plano.

—¿Qué es?

—Es la ruta del autobús 226. Para delante de su casa y, una sola parada después, frente al supermercado.

—¿Y qué me quiere decir?

—Que incluso si usted fuera el clásico terrorista que usa el transporte público podría haberse ahorrado ir por ahí dando patadas a la patria.

—Pero tendría que haber caminado un poco. Hasta la parada y eso.

—¿Tiene usted manos, señor Rubio?

—Sí, una o dos.

—Podría haber ido haciendo el pino. Así no habría pisoteado España, sino que habría acariciado al país. Bien que van bocabajo en su amada Australia.

—No sé hacer el pino.

—¡Pues se aprende! ¡Antes bocabajo que rota! ¡No hay más preguntas! ¡Y pido para el acusado la prisión permanente revisable! Para ir revisando cada rato que sigue ahí.

El juez suspiró aliviado, al ver que podría comenzar su fin de semana antes de las once de la mañana. El fiscal le recordó que no era viernes, sino jueves, a lo que el juez contestó con un “mejor aún”, antes de sentenciar a Jaime Rubio a comprarse un patinete eléctrico. A la salida del juicio, Rubio aseguró que recurriría: “Si tengo que ir con un patinete eléctrico por la calle, mi esposa me abandonará”. Por lo que sabe este cronista, su esposa es un póster de Paula Vázquez en Canguros. Su abogado, el Señor Chispas, expresó su conformidad olisqueando una farola.

P.D.: Este chiste se ha quedado fuera: “Ultraje, doltrajes, treltrajes… Etcétera”.

¡Vamos a morir todos!

Back-to-the-Future-Day

– 1994 está tan cerca de 2018 como 2042.

– Ha pasado tanto tiempo desde el año 2000 hasta ahora como entre 1982 y el año 2000.

– Hace 27 años del Smells Like Teen Spirit. Kurt Cobain murió con 27 años. Ahora tendría 259 años, como Shakespeare.

– ¿Recuerdas cuando de niño pensabas que la gente de 20 años era muy vieja? Pues ahora tienes 38.

– No solo tienes 38 años, también tienes un tumor en el hígado que te está matando sin que tú lo sepas.

– Si no te mata el cáncer, te matará Antonio Sánchez, ese tío de tu oficina tan raro. Dentro de unos meses se liará a tiros con todo el mundo.

– Los nacidos en el año 2000 ya están en la universidad.

– Han ido en coches voladores y disparando rayos láser por las orejas.

– De niño soñabas con un futuro con coches voladores. ¿Pero para qué quieres coches voladores si morirás atropellado por un tranvía el 12 de noviembre de 2020 a las tres y cuarto de la tarde?

– Por un tranvía. Como en el siglo XIX.

– Han pasado tantos años desde 1899 como desde que Nirvana publicó In utero. 612 millones de años.

– ¿Te acuerdas de los vinilos? Se extinguieron cuando cayó un meteorito.

– ¡Bum! Te acabas de contagiar de sida.

– Tu madre ya ha cocinado la cena y tú aún no te has levantado del sofá.

– Se acaba de ir el autobús que tenías que coger.

– Hace muchos años era 1997.

– Espinete era bisexual.

– Mira tu reloj. Se ha parado porque el tiempo pasa demasiado deprisa y no merece la pena intentar medirlo.

– El lunes compraste uvas. Abre la nevera. Esas uvas ahora son un vino del Priorat con 14 meses de barrica.

– Te estás quedando calvo.

– Hace 10 años que acabó Breaking Bad. Y desde entonces no te callas. Deja de recomendarla.

– Tu sobrino aún no ha nacido. Ocho años más tarde, tu sobrino tiene 52 años y trabaja en un banco.

– Piscis y escorpio se llevan mal.

– Eres zurdo.

– Son las siete y media.

– Son las siete y mediaPASADAS.

– Compraste una cosa en Amazon y ya te llegó.

– Se está haciendo tardísimo.

– Anochece. Anochece EN TU VIDA.

– Aún no te has dado cuenta, pero llevas diecisiete minutos muerto. Los mismos que Kurt Cobain.

Mi tesis doctoral

Foto: Thomas Kelley (Unsplash)

Ante las dudas surgidas acerca de mi tesis doctoral, titulada ¿Es el neotomismo una refutación de la teoría de la relatividad? Por supuesto que no, menuda tontería, si no tienen nada que ver, reproduzco algunos fragmentos con el objetivo de acallar rumores y confirmar mi buen hacer y mi ética profesional y personal.

“Quiero dedicarle este trabajo de final de carrera a mis amigos del Bar Bero, que me estarán viendo” (p. 2).

“Como dice Jaime Rubio: ‘Los fascistas del futuro se llamarán a sí mismos Joaquín, que es un nombre como muy futurista. Tanto, que no se lo puedes poner a un niño, porque es nombre de persona mayor. Solo se lo puedes poner dentro de 42 años, cuando crezca y sea abogado o contable o algo así. Pero de niño le tienes que poner otro nombre. Ahora no sabría cuál decirte” (p. 14).

“A la luz de todos estos datos, hemos de concluir que los osos panda no son tan simpáticos como parecen, sino que en realidad son crueles asesinos que planean matarnos a puñaladas mientras dormimos. ¡Menos mal que están a punto de extinguirse! Según mis cálculos, tal cosa ocurrirá el 18 de noviembre a las 16:42” (p. 28).

“Entonces le dije a mi jefe que si volvía a hablarme así, cogía mis cosas y me iba, que yo soy el único que trabaja en esta puta empresa” (p. 42).

“Bueno, no lo dije, cómo le voy a decir algo así. Pero lo pensé muy fuerte” (p. 43).

“Seguro que nadie llega hasta la página 82 de este texto. Aquí puedo poner lo que me salga de la polla” (p. 82).

“Después de esta breve introducción, entremos en materia” (p. 114)

“¿En qué consiste el principio de incertidumbre de Heisenberg? Nadie lo sabe, en caso contrario se llamaría el principio de certidumbre” (p. 133).

“4, 6, 5, 1, 2, 3. Este es mi ránking de las películas de Misión imposible” (p. 150).

“¿No has visto Breaking Bad? Es buenísima, tío, tienes que verla. Va de un tío al que le da igual todo porque se va a morir y hace lo que los demás no nos atrevemos aunque lo estemos deseando: dejarnos perilla” (p. 152).

“… perro, perro, perro, perro, perro, perro, perro, perro, perro, perro, perro, perro, perro, perro, perro, perro, perro, perro, perro, perro, perro, perro, perro, perro, perro, perro, perro…” (p. 177).

“En conclusión, queda demostrado que el sistema fiscal propuesto por Schumpeter (1988:230 y ss.) es en el mejor de los casos insuficiente, cosa que queda recogida en las críticas que le hace sobre todo Johnson. Sus modificaciones se aprecian en el gráfico 4.5” (p. 202).

“No, espera, eso estaba mal” (p. 202).

“Un momento, que lo tenía en otra libreta y no sé dónde lo puse” (p. 202).

“Ahora. A ver, hay que borrar las 20 páginas sobre Schumpeter y sustituirlas por lo siguiente: ‘Bua, Breaking Bad es buenísima. Y tienes que ver la de Bojack Horseman. Va de un caballo que habla, es la monda. Un caballo que habla… Lo que inventan estos tíos” (p. 202).

“Flipo con los emprendedores. Habría que enviarlos a trabajar al campo, a ver si se les quita la tontería. Cambiando de tema, mi propuesta es un sistema mobile first con ingresos sobre todo por publicidad, pero sin miedo a pivotar en caso necesario. Diez mil euros y estás dentro” (p. 216).

“Cinco mil euros, pero te estoy haciendo un favor” (p. 216).

“Mil euros. Cien. Lo que lleves” (p. 216).

“La perilla es lo mejor. Me da igual lo que digan. Es lo puto mejor. Es elegante, pero de malote, como de salir en una peli de Tarantino con una chaqueta de cuero” (p. 220).

“…perro, perro, perro, perro, perro, perro, perro, perro, perro, perro, perro, perro, perro, perro, perro, perro, perro, perro, perro, perro, perro…” (p. 233).

“Por cierto, ahora que me acuerdo. El otro día me crucé con tu hermano por la calle. Hacía años que no le veía. Ya me contó que estuvo trabajando fuera. Si es que lo de la crisis… Y aún dicen que se ha arreglado” (p.240).

“¿Sabes cómo acababa yo con la crisis? Enviaba a los políticos a trabajar al campo, a ver si se les quita la tontería” (p. 242).

“Me gusta despertarme pronto los fines de semana, para aprovechar el día” (p. 255).

“Ahí conozco yo un sitio de arroces buenísimo. Cuando vayas, avisa y te digo. Hay que reservar, eso sí, pero no es caro” (p. 288).

“Voy a ir pasando a las conclusiones, que tengo que coger un autobús a las siete y media” (p. 301).

“Sí… Sí… Yo ya se lo dije… No… Eso no… Pues se lo ha inventado… ¡Hostias! No, nada, que me había dejado la tesis abierta mientras hablaba contigo y se seguía escribiendo. Espera, que la cierro” (p. 330).

“La cebolla tiene que estar dorada, pero no se puede quemar. Si se quema la cebolla, ya puedes empezar de nuevo porque no vale nada” (p. 349).

“¿Un color? El azul. ¿Con qué persona célebre, viva o muerta, me iría de cañas? Con Jaime Rubio. ¿Qué hábito ajeno no soporto? La gente que respira. No hay aire para todos, no abuses, que no estás solo en el mundo” (p. 388).

“Total, que luego no me cogía el teléfono” (p. 440).

“Mierda, me he dejado la cafetera puesta” (p. 448).

“… perro, perro, perro, perro, perro, perro, perro, perro, perro, perro, perro, perro, perro, perro, perro, perro, perro, perro… Y ya está: 200.000 palabras” (p. 590).

Una de esas pesadillas

Foto de Nick Fewings (Unsplash)

He tenido otra de esas pesadillas horribles, una de esas que todo el mundo sufre de vez en cuando. He soñado que me despertaba a primera hora de la mañana, cuando ni siquiera había amanecido, y me vestía con traje y corbata para ir a trabajar. Lo peor era la corbata: tenía que deshacer el nudo varias veces porque la parte fina quedaba más larga que la gruesa, a pesar de que cada vez que comenzaba estaba totalmente seguro de que había calculado bien. Total, que salía tarde y llegaba aún más tarde a la oficina por culpa del atasco. Además de estar atrapado en la autopista, de la radio del coche salía un programa ininteligible, con gente discutiendo como de política, pero a gritos. No se les entendía nada, pero a mí me parecía todo normal. En el sueño lo era, parece, porque cambiaba un par de veces de cadena y todos los programas eran iguales.

Luego llegaba al trabajo. Esta parte no la recuerdo bien, pero tenía que hacer… No sé… Escribía cosas y… Eran las mismas de siempre… No sé cómo explicarlo. Copiaba y pegaba números, creo. Y luego hablaba por teléfono. El teléfono no dejaba de sonar, era horrible. Creo que también había una reunión. Sí, la había, ese trozo fue muy desagradable, ahora me viene a la memoria. Estábamos como horas en la reunión, no sabría decir cuánto tiempo, pero era larguísima, y yo miraba el móvil a escondidas, por debajo de la mesa. Entonces me hacían una pregunta y yo no sabía de qué estaban hablando. “Eso lo lleva Javi, pero luego lo miro”, respondía, sin saber muy bien si encajaba con lo que me habían dicho. Pero resulta que sí, por pura chiripa, y entonces salía de la reunión sabiendo que tenía que mirar algo, pero luego no lo miraba, más que nada porque no sabía qué tenía que mirar. En todo caso, ya daba igual porque enseguida ya era otra vez la hora de salir.

Entonces creo que me metía en otro atasco y llegaba a casa. Luego creo que quería ir al gimnasio, pero al final no iba. No recuerdo bien por qué. Algo de una lavadora. O me quedaba mirando cosas de internet. Ni idea. Ya sabes lo que pasa con los sueños, que uno siempre se olvida de los detalles cuando despierta.

Y encima pasaba eso de Netflix. Yo lo sueño a menudo, ¿tú no? Eso de que no sabes qué ver en Netflix y empiezas a buscar algo y vas pasando por los menús sin encontrar nada que merezca la pena: comedia, drama, series, añadido recientemente… Te entra sueño y miras el reloj y es tardísimo; ya no te daría tiempo a ver nada ni aunque dieras con algo que valiera la pena y entonces dices, mira, paso, pondré la tele, y en la tele tampoco hay nada, claro, y, por suerte, entonces me desperté.

Menudo rollo te he metido. Con lo aburrido que es escuchar los sueños de los demás. Pero es que se me queda mal cuerpo cuando tengo esas pesadillas. Ya sé que son muy comunes, que todo el mundo las tiene, pero me dejan una sensación de angustia durante un buen rato. Ya me olvidaré, claro. Al final uno se olvida de estas pesadillas en cuanto sale a la calle, desnudo, y se dirige a dar una conferencia con todos los papeles en blanco mientras se le caen todos los dientes de golpe, como cada día. Un poco de rutina siempre va bien para olvidarse de esos sueños absurdos.