Mensajes de un troll

Biblioteca Nacional de Noruega

¡Hola! Como habrás visto, llevo varios días contestando a tus tuits con zascas que se han oído en Huelva y cuya onda expansiva ha alcanzado a los españoles que viven en Manchester. A pesar de eso, no veo que me hayas contestado, ni siquiera con alguna alusión velada sin nombrarme. ¿Es posible que se me haya escapado y no haya visto tu respuesta? Si es así, ¿podrías enviarme el enlace del tuit? Muchas gracias.

***

Hola otra vez. Tu último tuit ha tenido bastante repercusión y quizás se te ha escapado una respuesta en la que te decía lo siguiente: “Si tanto te gustan los inmigrantes, ¿por qué no los metes en tu casa?”. También es posible que te haya dejado sin palabras (¡no me extrañaría!). En tal caso, ¿podrías confirmármelo, por favor?

***

Buenos días lo primero. Estoy un poco sorprendido por la ausencia de interacción entre nosotros. No sé cuántas veces tengo que llamarte “pijoprogre catador de cervezas artesanas” para que te dignes a contestarme. Esto no puede consistir solo en una relación unidireccional. Ambos dependemos el uno del otro para aumentar nuestro alcance y nuestra influencia en cada uno de nuestros respectivos ámbitos. Me gustaría mucho poder asentar y expandir nuestra relación y, ¿por qué no decirlo?, nuestra colaboración.

***

Hola. He tuiteado una captura de un tuit tuyo, por lo que igual no has visto mi comentario. Te envío el enlace, pero vamos, ponía aquello de “sent via iPhone”, para ironizar hábilmente sobre tu hipocresía. Qué fácil es hablar de redistribuir el dinero ajeno cuando no haces nada por ayudar con el propio. ¡Necesitamos más Amancios Ortegas y menos pijoprogres!

***

¿No me habrás silenciado? No me silencies, ¿eh? Bloquear sí, pero silenciar no. Eso es un truco sucio.

***

¿Lo de “incel” iba por mí? Que yo tengo novia, ¿eh?

***

Es imposible que no hayas leído nada de lo que te escribo. Es imposible. Estoy seguro de que entras en mi cuenta y lees mis tuits. Todos. Los que van sobre ti y los que no. ¿Qué crees que estás haciendo con tu silencio? ¿Estás invalidando mi existencia? ¿Estás jugando a eso de “no deis de comer al troll”? No necesito tus respuestas condescendientes ni tu superioridad moral. Solo te estaba dando la oportunidad de contestar porque cada vez que hablas te dejo EN RIDÍCULO, ¿te enteras? El otro día retuiteé una de tus mierdas con un comentario arriba (“todos los tópicos de la izquierda en menos de 280 caracteres”) y conseguí catorce favs. ¿Te enteras? CATORCE PUTOS FAVS A COSTA DE TU RIDICULEZ. Deja de llorar y haz el favor de reconocer que estoy ganando. PORQUE ESTOY GANANDO. Luego lloráis porque la “extrema” derecha consigue seis mil millones de votos. Pues es por culpa de tu ESTUPIDEZ.

***

Disculpa mi anterior mensaje. A veces pierdo los nervios. Normalmente me relajo tuiteando, pero aun así, en ocasiones la ira me pierde. En parte, es culpa tuya. Lo siento, pero es así. ¿Por qué me ignoras? ¿Me has silenciado? Te pedí que no me silenciaras. En todo caso, tienes los DM abiertos. Es imposible que no leas estos mensajes. ¿No quieres decirme nada? ¿Te parece forma de tratar a alguien? Veo que el “diálogo” te vale para hablar con los terroristas catalanes, pero no para alguien que, simplemente, tiene una opinión diferente. Te falta una buena dosis de realidad, conversar con alguien AUTÉNTICO, como yo, alguien que tiene un trabajo DE VERDAD (no te voy a decir cuál, para no darte pistas). Tienes el seso sorbido por Greta Thurnberg, crees que vivimos en Years and Years y aspiras a vivir DE UN CHIRINGUITO, PORQUE ESO ES LO QUE QUERÉIS TODOS LOS PIJOPROGRES, ACABAR TRABAJANDO EN EL DEPARTAMENTO DE PRENSA DEL PSOE. A los tíos como tú me los ventilo ANTES DEL DESAYUNO.

***

Hoy no has tuiteado. ¿Estás bien?

***

Igual me excedí el otro día. Ya sabes cómo soy, tengo un sentido del humor que tira hacia el sarcasmo, pero es todo broma.

***

A ver, es broma, pero no es broma. No sé si me explico. Hay como un trasfondo real, pero lo expreso de forma provocadora. Es, cómo decirlo, mi don. Hay gente en Twitter que ya me envía capturas y me dice: “Esto es muy tuyo”. A eso me refiero. Al prisma tras el que interpreto las cosas. Pero, en parte, es un personaje. Es un personaje que en realidad soy yo, claro, pero un personaje, no sé si se entiende. Por ejemplo, cuando te digo que tienes la lengua metida en el culo, quiero que te ofendas y que te enfades, pero no que te lo tomes a mal. Pero si te lo tomas a mal es tu puto problema, eso sí que lo tienes que entender.

***

En serio, ¿estás bien?

***

Ah, he visto en Instagram que estás de vacaciones. Mucho hablar, pero has cogido un avión, ¿eh? Caen las caretas.

***

Estoy pensando en ponerte un apodo. ¿Cuál de estas opciones te molestaría más? a) Turboprogre b) Alicharo c) Artesaner.

***

Soy un gran defensor del anonimato, pero si supieras quién soy, no me tratarías con esta condescendencia. Estarías haciéndome la pelota. A lo mejor incluso me estás haciendo la pelota SIN SABER QUE SOY YO. Eres un hipócrita.

***

¿Te imaginas que soy tu padre? Jajaja… No soy tu padre. ¿O sí? No lo sabrás nunca.

***

¿No serás de esos que quieren tomarse una caña con su troll, verdad? Esos que dicen “seguro que en persona nos llevamos bien y podemos llegar a un acuerdo”. “Seguro que en el fondo me respeta”. “Seguro que no es mala gente, pero el anonimato hace que saque su lado más agresivo”. Ni se te ocurra invitarme a una caña, te lo digo desde ya. Además, contigo sería alguna de esas cervezas artesanas horribles que huelen a jabón. Jamás quedaría contigo en persona. Nosotros tenemos que enfrentarnos en Twitter. Deja de comportarte como un cobarde y RESPONDE.

***

Estaba viendo otra vez tu Linkedin. No me cuadran las fechas: ¿naciste en el 79 o en el 80? En todo caso, ya eres un poco mayorcete para estar en Twitter, ¿no? ¿Y cuántos años tiene esa foto? A ver si la cambiamos.

***

El otro día salí a pasear solo por el centro. Compré el periódico (¡no el tuyo, jejeje!) y desayuné en un bar mientras lo leía. Sigo pensando que este país se va a la mierda porque hay demasiada gente abrazando árboles, pero hoy ha sido un día bonito. Habría mejorado si hubieras contestado al tuit en el que te mencioné (sin arroba) nada más llegar a casa. Como era una pseudomención, igual no viste el tuit, así que te envío el enlace. Aunque seguro que eres de los que busca su nombre cada día.

***

A todo el mundo le cae mal la gente que abraza árboles. En eso estaremos de acuerdo.

***

Es posible que después de mi último mensaje pienses que no soy tan mala persona y que no estoy tan lleno de odio como parece por mis tuits (esos tuits que ignoras y que seguro que lees mientras te bebes una de esas asquerosas IPAS que tanto te gustan). Pues que sepas que el que se ha metido con el coche en esa cervecería mientras gritaba tu nombre era yo. No he matado a nadie y creo que no estabas ahí, pero supongo que me arrestarán en breve porque en este país ya no se respeta el sentido común. Así que ya lo sabes, una vez más, TE EQUIVOCAS. No soy alguien con quien te puedas tomar un café. No creo que haya ninguna posibilidad de entendimiento entre nosotros. Solo quiero MOLESTARTE. Me habría bastado con una respuesta, con un comentario. Pero no, querías ir de digno, no querías alimentar al troll. No soy tu troll, entérate. Soy un crítico mordaz de la actualidad y de los medios. Lo de la cervecería es culpa tuya y así se lo pienso explicar a los periodistas y al juez. Yo iré a la prisión, pero con la conciencia tranquila. Tú estarás en la calle, pero no podrás dormir. ¿Quién gana, una vez más? YO.

***

¿Vendrás a verme a la cárcel?

Autor: Jaime Rubio Hancock

Yo soy el mono de tres cabezas