Conversación en el ascensor

lift

Sostengo la puerta para que entre otro tipo al que he visto justo antes de apretar el botón del noveno.

-¿A qué piso va?

-Al séptimo.

No puedo evitar observarlo algo sorprendido: vaya pintas trae. Y viene a trabajar, porque es un edificio de oficinas. Ojo, que a mí me da lo mismo, pero reconozco que me llama la atención: los pantalones están hechos harapos, sucios y con la parte inferior quemada, dejando al aire unas pantorrillas tiznadas y llenas de ampollas y heridas. La camisa también está hecha jirones, aunque aquí las manchas son de sangre. De hecho, en uno de los costados parece que hay una herida de bala. Digo parece porque si lo es, se trata de la primera que veo. Tiene la cara también ensangrentada, sobre todo la nariz y la boca. Le falta media oreja izquierda y uno de sus ojos está amarillo, casi naranja. En los brazos sostiene a un bebé que, por el tono de piel casi grisáceo, diría que está muerto.

-Parece que hace más frío -le digo, para intentar suavizar el hecho de que le estoy mirando mucho.

-Sí, bueno, estamos en invierno.

-Es lo que toca, ¿eh?

-Es lo que toca -intenta sonreír, pero le resbala sangre de la comisura de los labios y se le cae un diente. Se intenta limpiar con el dorso de la mano. Desvío la mirada, para que no se sienta violento. Más aún, imagino. Es que yo también. Qué maleducado soy a veces. Y todavía estamos en el segundo.

Ahora no puedo apartar la mirada del bebé. Qué estará pensando el pobre hombre de mí. Seguro que tiene una explicación para todo y duda si dármela porque igual es peor. En plan, no me importa contárselo, es una tontería, pero a lo mejor ni siquiera le interesa o quizás si se lo cuento parece que le doy más importancia de la que tiene.

Me gustaría decirle que no pasa nada, que me da igual, que no me pienso meter en la vida de nadie. Bastante tengo con la mía. Pero claro, tampoco voy a sacar el tema yo, que parecerá que estoy ahí fijándome, cuando no es que me haya fijado, es que lo he visto. Estamos en un ascensor: peor hubiera sido cerrar los ojos.

-Al menos no llueve.

-¿Qué? -Pregunto, levantando la mirada del suelo.

-Que al menos no llueve. Eso ya… -intenta disimular un rictus de dolor. Veo que del costado le sale un hilillo de sangre oscura de la herida de bala. O de lo que sea.

-Sí, la lluvia…

-Ya…

-Mejor que no.

Además, es que ni le conozco. Nunca habíamos coincidido. Quizás no trabaja aquí y sólo viene de visita. Es normal. Son oficinas. Entran y salen clientes y socios y proveedores todo el día. O a lo mejor ha tenido un accidente y por eso llega tarde. O pronto. No sé. Que no me importa, vaya. Igual no lo vuelvo a ver nunca. O igual viene mañana y tan normal, limpito y con un bebé vivo.

-Mañana viernes -le digo, viendo que nos acercamos al séptimo.

-Qué ganas, sí.

-Aunque hoy la siesta no me la quita nadie.

-No soy muy de siestas, yo.

-Ah.

-Ya.

-Sí.

-Je.

Un siete en la puerta. Por fin. Le abro porque entre el niño y la herida del costado no se apaña. Baja. Se despide alzando las cejas. Hago lo mismo. La puerta se cierra y el ascensor sigue su camino hacia mi planta. Suspiro aliviado. Qué gente más rara, pienso, mientras me miro el cuerpo desnudo en el espejo y me acaricio, pensativo, uno de los cuernos.

(Fuente de la imagen).

Acerca de la motivación

trabajo

Un conocido experimento empresarial nos muestra lo curioso de los mecanismos de la motivación en el trabajo, además de romper el mito de que los incentivos económicos son los que mejor funcionan.

En una misma compañía, a un grupo de trabajadores se le dio coche de empresa y se le subió el sueldo un quince por ciento. A otro grupo del mismo nivel y con las mismas responsabilidades sólo se le compró una cafetera para compartir en la oficina y se le dio dinero para café, azúcar y galletitas danesas.

Adivinad qué grupo mejoró más su rendimiento.

El del café, obviamente.

Al principio se arguyó tomar café es una actividad que se lleva a cabo en grupo y esto mejoró el ambiente laboral. Además, se trataba de un incentivo simbólico, lo que va en línea con lo que sabemos acerca de la complejidad de las motivaciones personales y de las dinámicas de trabajo en las oficinas. Es decir, motivar no consiste en tratar a los empleados como máquinas expendedoras que funcionan con monedas, sino como personas con diferentes objetivos y preferencias.

Eso fue hasta que se comprobó que los tipos de los coches llegaban cada día tarde a la oficina por culpa de los atascos. Y que dos de ellos habían muerto en terribles accidentes. Bueno, en realidad uno no murió. Quedó en estado vegetativo. Lo desconectaron, pero aún aguanta gracias a la pila del marcapasos. Esas pilas duran diez o doce años tranquilamente. Además y con el incremento de sueldo, otro se fue de vacaciones a un páis exótico, donde fue asesinado, mientras que al menos cuatro acabaron adictos al alcohol, a las drogas y/o al juego, ya que tenían más dinero para dedicarlo a esas actividades que les servían para soportar la agonía absurda de la jornada laboral.

Lo peor vino cuando el grupo de la cafetera se enteró de que a sus compañeros les habían regalado esos Audis negros y, resentidos, quemaron la oficina y asesinaron a los dueños, a los altos directivos, a los psicólogos que habían diseñado el experimento, al jefe de personal que lo había permitido, a un tipo que había escrito un libro sobre cómo motivar a los empleados y a sus primogénitos.

«¡Café -gritaban-, los hijos de puta nos daban CÁPSULAS DE CAFÉ DE TREINTA CÉNTIMOS!» Cuando les recordaban lo contentos que estaban, los empleados aseguraban con los ojos enrojecidos por la ira que hubieran estado aún más contentos con un Audi negro. Incluso con un Audi gris.

Los trabajadores fueron juzgados y absueltos de todos los cargos. El juez aseguró en su sentencia que «él hubiera hecho lo mismo» y que estaba «hasta las narices de esas galletas danesas, que te las ponen en todas partes y no tienen ni chocolate, ni pasas, ni nada que sepa a algo que no sea mantequilla».

(Fuente de la imagen).

Odio a la gente. Pero qué asco. La gente. Arg

desierto

Es cierto que no podemos prescindir del todo de la gente. Yo no existiría si no llega a ser por otras dos personas de sexo diferente y en edad fértil. Pero aparte de estos detalles, el resto del mundo no trae más que problemas.

Por ejemplo, ahora estoy perdiendo tiempo de mi vida, tiempo que no volverá, porque tengo que esperar a un fontanero. Igual es un perro muy listo, pero probablemente se trate de una persona. Alguno dirá que si no fuera por esa persona mi piso se inundaría y yo moriría ahogado. Puede. Pero de momento llega media hora tarde y me va a hacer pagar, no sé, cuarenta o cincuenta euros. ¿Compensa? No creo.

En general, la gente molesta mucho. Por ejemplo, hay personas que hablan antes de las diez de la mañana. Con lo temprano que es. No molestes. Qué pesadilla. Aún no me he despertado del todo y ya estás taladrando. Y lo que es peor, hay gente que sigue hablando después de las diez. ¿Pero no has terminado todavía? ¡Llevas todo el día diciendo cosas! ¿Eres una radio y cobras por hablar?

Otra cosa en la que me he fijado es que cuando entro en un local con asientos (un vagón de metro o una cafetería, por ejemplo) y no tengo sitio para sentarme, suele ser porque hay gente sentada. Si no fuera por esos tipejos, podría incluso tumbarme. Desnudo. A nadie le importaría. Y no como ahora, que me miran, señalan, gritan y denuncian.

Es posible que alguno diga: “Ya, pero si no fuera por la gente, nadie te serviría una cerveza en un bar”. Pensar esas cosas es típico de la gente. Tengo piernas y me puedo levantar a coger esa cerveza yo mismo. Además, tampoco habría nadie para cobrármela. Todo son ventajas. Basta con ser más independiente.

¿Qué otra cosa es culpa de la gente? La guerra. El propio Hitler era gente. Bajito, pero gente. Imaginemos una guerra sin personas. No sé, quizás habría monos entrenados, monos muy sanguinarios y feroces, armados con palos y ballestas. Pero se aburrirían en seguida y pasarían a comerse las pulgas los unos a los otros. Son monos. ¿Qué esperas? No pueden levantar un imperio. Son graciosos, pero muy poco organizados.

Hablando de seres humanos, el otro día estaba leyendo un libro horrible y me puse a mirar quién era el autor y, efectivamente, se trataba de una persona. Qué típico de las personas eso de escribir libros malos. ¿Alguien ha leído algún libro malo firmado por un reloj? ¿O por un cactus? Claro que no.

La gente también tiene esa manía horrible de respirar a la vez, como si el oxígeno fuera infinito. A ver, al aire libre me da igual, pero si estamos en un sitio cerrado, deberíamos turnarnos. Digo yo. No sé, diez minutos cada uno.

Y eso del aire, mira, aún, repartámoslo, vale. ¿Pero y el dinero? Si no hubiera nadie más, todo el dinero del mundo sería mío. Y resulta que en realidad tengo muy poco. Lo peor es que nadie me da las gracias. Es lo mínimo. No sé, Botín quizás debería regalarme algún reloj por mi cumpleaños. Si él no existiera, su fortuna sería mía. De hecho, creo que debería darme al menos la mitad.

Un tema que me molesta mucho son las distancias: yo tardo casi media hora cada mañana en llegar al trabajo. Si no hubiera nadie más en el mundo, no necesitaríamos tanto espacio, la Tierra podría ser mucho más pequeña y yo viviría en el portal de al lado del despacho. Un despacho al que no iría porque si no hay jefe, ¿quién me va a despedir? Pero lo tendría cerca igualmente. Podría usarlo para guardar papeles. O para aprovechar la conexión a internet, que es mejor que la mía.

Por cierto, internet ha hecho innecesaria a la humanidad. Por ejemplo, ya no me hacen falta los supermercados ni por tanto la gente que trabaja allí: puedo hacer la compra online y que me la traigan a casa.

Y lo que es más importante: aunque no existiera internet, hay robots que podrían hacer todas esas cosas que hacen las personas. Pero claro, el lobby de la gente presiona para que la industria de los robots mayordomo no prospere. Hay muchos intereses en juego. Las empresas quieren que siga habiendo gente. Porque la gente compra cosas, mientras que los robots no son tan consumistas, electricidad aparte. Y por eso conviene seguir fabricando personas, aunque ya haya demasiadas. Da igual, mientras compren, piensan los dueños de El Corte Inglés y de Walmart, mientras acarician a un gato (al mismo) sentados en una butaca de cuero (la misma, también).

Qué asco, la gente. Ojalá nos muramos todos. Y no sólo yo. Ahogado. Maldito fontanero. Gente tenía que ser. ¡Gente!

P.D.: Ha venido el fontanero. Resulta que tenía que cerrar una cosa que se llama “grifo”. ¿Es que ahora todos tenemos que ser ingenieros para lavarnos las manos? ¡Basta ya de gente complicando las cosas!

(Fuente de la imagen).

El peor orador del mundo

orador

Julián Gutiérrez está considerado el peor orador parlamentario de la historia. Trataba temas muy importantes, sin perder el tiempo con escaramuzas políticas de segunda, e intentaba además aportar una perspectiva nueva a estos asuntos. Pero nunca consiguió expresar en voz alta sus ideas de forma convincente.

Por ejemplo y según recoge el diario de sesiones del Congreso, así explicaba su posición contraria al aborto, que en su momento resultó muy significativa, al tratarse de un diputado de izquierdas:

“¡ABORTO NO! ¡ABORTO CACA! ¡CACA! ¡NO HAY QUE ABORTAR! ¡CACA! ¡ABORTO MAL! ¡NO, HOMBRE! ¡NO SE ABORTA! ¡QUE ESO…! ¡A VER, QUE NO!”

Y siguió con ligeras variaciones durante siete minutos durante los que gritó mucho, con la cara roja de indignación.

También se opuso a una reforma laboral que recortaba los derechos de los trabajadores arguyendo lo siguiente:

“¡ASÍ NO, HOMBRE! ¡NO ES ASÍ! ¡HAY QUE HACER COSAS, PERO VAMOS, DE OTRA FORMA! ¡OTRAS COSAS! ¡ASÍ NO! ¡A VER! ¡PENSEMOS UN POCO! ¡SÓLO HAY QUE…! ¡PENSEMOS! ¿NO? ¡JODER, YO ES QUE NO SÉ SI NO ME EXPLICO O QUÉ PASA, PERO ES QUE, JODER! ¡REFORMA CACA! ¡ESTÁ CLARO!”

Gutiérrez era incapaz incluso de contestar con coherencia a las preguntas de una entrevista, como se puede ver en ese ejemplo extraído de un diario de su ciudad natal:

“P: Barack Obama acaba de ser elegido presidente de Estados Unidos. ¿Cómo podría afectar esto a las relaciones entre América y España?

R: Bueno… Er… A ver… ¡Es negro! ¡Eso es…! Está bien, ¿no? ¡Es negro! ¡El primero! Y bueno… ¡España está ahí! ¡Ahí justo! Y entonces… No tiene nada que ver una cosa con la otra, pero vamos, que estoy muy a favor. Muy bien todo. ¡Es negro! ¡Fíjate! Lo digo bien, ¿eh? No… Vaya… Sin segundas ni nada. ¡Negro!”

Hay que insistir en que a pesar de su incapacidad para articular un discurso mínimamente comprensible en voz alta, Gutiérrez estaba considerado un político inteligente y culto. De hecho, recientemente se ha publicado un libro que recoge las notas que habían servido para elaborar sus discursos, y estos textos se han revelado mucho más elocuentes que el resultado final, como se puede apreciar en este ejemplo:

“No creo que sea ni mucho menos absurdo potenciar el uso de energías renovables. Se trata en primer lugar de la necesidad de proteger el planeta en el que vivimos, renunciando tanto a la polución que trae consigo el petróleo como a los peligros de las centrales nucleares. Pero también es una estrategia económica inteligente, ya que la diversificación permitirá que los ciudadanos paguen precios más asequibles y estables, al no depender de un número mínimo de fuentes de energía”.

Sólo que una vez subió al estrado, colocó los micros, bebió un poco de agua y aclaró su voz, gritó lo siguiente:

“ENERGÍA SOLAR, ¿NO? O SEA, ES QUE PARECEMOS TONTOS. HOMBRE, QUE LOS ÁRBOLES Y TAL, ¿CUÁNDO FUE LA ÚLTIMA VEZ QUE VISTEIS EL CIELO CON ESTRELLAS? ¡HAY QUE IRSE A UN PUEBLO PARA ESO! ¡Y JODER CON LA FACTURA! ¡SOLAR Y ESO! ¡O DE LAS OTRAS! ¡COMO EL VIENTO Y TAL, ME REFIERO! ¡PETRÓLEO CACA! ¡QUE ME PASO EL DÍA APAGANDO LUCES! ¡HAY QUE MIRAR ESTO! ¡QUE EL VIENTO ES GRATIS! ¡SOLAR!”

Alguno de sus compañeros le sugirió que se limitara a leer lo que escribía, pero Gutiérrez se negó, aduciendo que “NO, HOMBRE, HAY QUE SER MÁS… ¿CÓMO SE DICE? ¡ESPONTÁNEO! ¡ESO ES! ¡NO LEYENDO COSAS! ¡LEER MAL! ¡HABLAR! ¡ESO ES! ¡HABLAR! ¡COMO EXPLICANDO UN CUENTO! ¡A UN NIÑO! ¡Y LUEGO LAS GAFAS! ¡AHÍ, EN LA PUNTA DE LA NARIZ, COMO UN VIEJO! ¡PARA LEER Y TAL, DIGO! ¡NO, NO! ¡ESPONTÁNEO!”

Tras tres legislaturas como diputado, Gutiérrez dejó su escaño y volvió a dar clases en la universidad. En ocasiones imparte conferencias y también colabora con un programa de radio los fines de semana, comentando la actualidad política. Es aconsejable bajar el volumen cuando comienza su sección.

(Fuente de la imagen).

¿Desea usted que Cataluña sea un pato?

votacion

Se han publicado las dos preguntas que se harán en el referéndum sobre la independencia / dependencia / federación / alquiler de Cataluña el próximo 9 de noviembre. Ahora ya puedo decir que he participado muy de cerca en este proceso, aunque he de admitir yo estaba trabajando en un cuestionario mucho más inclusivo, que finalmente fue descartado. Lo publico aquí, por su interés histórico.

1. ¿Desea que Cataluña sea un estado?

2. En caso afirmativo, ¿de qué color lo quiere?

3. ¿Seguro? ¿Ha comprobado si combina bien con el color de sus ojos?

4. Ya de paso, ¿qué lleva puesto?

5. Quíteselo. No tan deprisa. Describa lentamente cómo se va desnudando para mí.

6. Oh sí, cómo me gusta; sigue así, cariño.

7. En caso de que no quiera que Cataluña sea un estado, ¿qué le gustaría que fuera?

a) Un pato.
b) Un reloj de cuco.
c) Un señor muy enfadado que me mira raro desde la otra punta del vagón y al que yo también miro un poco porque me recuerda a alguien, pero no sé a quién. No tengo ni idea de por qué está tan molesto conmigo, aunque igual todo son imaginaciones mías, no sé.
d) A y C son correctas.
e) ¡Yo quiero que Cataluña sea en realidad Noruega y nos demos cuenta de repente y todos digamos algo así como “pero qué despiste más tonto”!

8. ¿Hasta qué punto se siente oprimido en Cataluña?

a) Bastante, pero la culpa es mía porque he engordado un poco.
b) Nada. De hecho, trabajo como vigilante de la zona azul y me da que el oprime soy yo.
c) Creo que se dice opreso.
d) Opreso Pórbido. Jejeje…

9. ¿Qué superpoder le gustaría tener?

a) Volar.
b) Ser invisible, pero no para colarme en los vestuarios de las chicas. Nadie me cree, pero en realidad sólo quiero que todo el mundo piense que he llegado tarde a la oficina y luego aparecer y decir “AJAJAJÁ, ¿ASÍ QUE HABLANDO MAL DE MÍ SIN NINGÚN MOTIVO, EH? Vergüenza debería daros” y largarme muy indignado a la máquina de café.
c) Poder matar a ese señor muy enfadado de la pregunta de antes sólo con chasquear los dedos porque me está poniendo muy nervioso.
d) Que todos mis pedidos se conviertan en extra grandes por sólo veinte céntimos más.

10. ¿Cuál será el principal cambio que notaremos en caso de que Cataluña se declare independiente?

a) Seremos la Suecia del Mediterráneo: todos altos y rubios.
b) Oriol Pujol confundirá Suecia con Suiza y traerá su dinero de vuelta, con lo que el PIB de la nación se incrementará en un 16%.
c) Los ordenadores se rebelarán y declararán la guerra a la raza humana, pero eso será a nivel global y no tendrá nada que ver con Cataluña.
d) ¡MORIREMOS TODOS! ¡MUY LENTAMENTE! ¡SUFRIENDO MUCHÍSIMO! ¡A MÍ YA ME DUELE UN POCO EL PECHO!

10. Año 2030. Cataluña es independiente y hay robots mayordomos, coches voladores y todos los pedidos son extra grandes a cambio de sólo veinte céntimos. ¿En qué idioma habla esta raza avanzada? Marque sólo una de las opciones.

a) Esperanto.

12. Razone su respuesta.

13. ¿Le gustaría poder votar mañana a la opción perdedora sólo por llevar la contraria?

14. En tal caso y si dentro de un tiempo la opción ganadora demuestra ser un desastre, ¿cada cuántas horas piensa gritar “OS LO DIJE”, intentando disimular su alegría?

15. Año 2030. Cataluña es independiente y hay elecciones a la presidencia de la Generalitat. ¿A qué candidato votaría de entre las siguientes opciones?

a) Oriol Pujol, siempre y cuando las leyes le permitan gobernar desde la cárcel.
b) Tony Stark (en catalán, Antoni Estarch).
c) A ese gato enfadado de internet.
d) Nicolas Sarkozy.
e) José María Aznar.
f) Jejeje… Qué gracioso es el gato. Voy a votarle otra vez.
g) No, mejor pongo una loncha de chorizo en el sobre… Jejeje… Porque los políticos son unos chorizos, ¿lo pillas? ¿Eh? ¿Un chorizo? ¿Porque son unos chorizos? ¿Eh? Es MUY bueno.
h) Quim Gutiérrez

15. ¿Qué hora es?

16. Tengo que ir a la calle Balmes, ¿voy bien de tiempo o mejor aviso de que llegaré tarde?

Resultados de la encuesta:
Mayoría de A: Tus amigos te tienen aprecio, pero también consideran que eres algo cerrado. Intenta compartir más tus experiencias y sentimientos.
Mayoría de B: Apaga la estufa un rato, anda, que se nota que tú no pagas las facturas.
Mayoría de C: Haz caso a las voces de tu cabeza y quema ese maldito edificio. DEBEN MORIR TODOS.
Mayoría de D: Jajaja, qué absurdo. Está más que demostrado que la iniciativa privada es mucho más eficaz porque al ser privada actúa sin que nadie la vea, como un ninja; en cambio, la pública pierde demasiado tiempo arreglándose el nudo de la corbata. Mira, te lo voy a explicar dibujando un gráfico con unas flechitas en una servilleta de papel.

 

(Fuente de la imagen).

Esto es un atraco

oficina

A: Buenas, quería sacar cincuenta euros.
B: ¿Perdón?
A: Sí, es que el cajero no funciona. Aquí está mi libreta. ¿Me da cincuenta euros, por favor?
B: ¿Me está vendiendo una libreta por cincuenta euros? ¿Una libreta usada?
A: ¿Pero esto no es la Caja Bilbainocatalana de Ahorros?
B: Sí, claro. Eso pone en la puerta.
A: Qué susto. Pensaba que me había vuelto a confundir con la zapatería. El caso es que el cajero no funciona y…
B: Sí, eso ya me lo ha dicho. ¿Pero por qué le tengo que dar yo a usted ese dinero?
A: Porque es mío y lo necesito.
B: ¿Suyo? ¿Y qué hace aquí, si es suyo?
A: Pues abrí una cuenta corriente. Ustedes me lo guardan.
B: Ja, ja, ja, qué ridículo. Pero si yo a usted no le conozco de nada, ¿por qué iba a guardárselo?
A: Porque eso es lo que hacen los bancos. Ande, déjese de tonterías y déme mi dinero.
B: ¿Su dinero? Pero a ver, usted nos lo entregó, ¿no? Pues ahora es nuestro. No habérnoslo dado.
A: No se lo di, sólo se lo presté.
B: ¿Dónde dice eso?
A: Bueno, supongo que en los papeles…
B: Ya, ya, supongo que, imagino que, los papeles que no tengo aquí… Lo de siempre, no es la primera vez que oigo ese discursito.
A: Pero mire, la libreta dice que tengo más de seis mil euros en esta cuenta.
B: Bueno, al menos usted no peca de avaricioso, que los hay peores. Tenga, mire.
A: ¿Qué me da?
B: Es un post-it. Pone que usted me debe cinco millones de libras esterlinas.
A: Pero es que yo no soy un banco.
B: Ni nosotros una oenegé. ¿Qué se ha creído? ¿Que regalamos dinero? ¿Que repartimos billetes de cincuenta euros a cambio de nada? ¿Qué clase de negocio sería ese?
A: ¡Ustedes me cobran comisiones hasta por respirar! ¡Y pueden usar mi dinero para prestárselo a otra gente!
B: Mire, deje de molestar. O se va de aquí inmediatamente o llamo a la policía.
A: ¿Y mi sueldo? La empresa ingresa cada mes mi sueldo en esta cuenta.
B: ¿Ve cómo lo que dice no tiene sentido? Según usted, la empresa para la que trabaja nos da su sueldo a nosotros, que no le conocemos de nada y que no trabajamos allí. Eso es absurdo. ¿Qué clase de imbécil autorizaría a otra persona a cobrar su paga?
A: ¿Pero cómo van a pagarme cada mes en el despacho, si no?
B: Pues dándole su dinero.
A: Eso no funciona así.
B: ¿Ah, no? ¿Usted cobra en especie?
A: No, cobro un dinero que está aquí a mi nombre.
B: A su nombre, dice… Como si fuera el gobernador del Banco de España, firmando billetitos. El dinero ESTÁ EN el banco y ES del banco. Haga el favor de salir de aquí y si necesita cincuenta euros, venda algo o trabaje, como hacemos todos.
A: ¿Ah, sí? Pues no pienso seguir pagando la hipoteca.
B: ¿La qué?
A: La hipoteca. El dinero que el banco ME DIO para comprarme un piso.
B: Nosotros jamás le daríamos dinero a usted. Y menos para comprarse un piso. Eso es ridículo. La gente no necesita dinero para comprarse una casa.
A: ¿Cómo?
B: Usted, cuando nació, ¿dónde vivía?
A: En casa de mis padres.
B: O sea, en una casa. ¿Y alguna vez compró esa casa?
A: No.
B: Y sin embargo vivía allí.
A: ¡No me líe! Mis padres sí que la compraron.
B: ¿Tiene pruebas? ¿Más papeles misteriosos?
A: Recibirá noticias de mis abogados.
B: Pero si no puede pagárselos.
A: No, pero le suscribiré a su newsletter.
B: Un momento, espere… ¿Usted necesita una batería de cocina?
A: No me vendría mal.
B: Pues igual le interesa invertir un mínimo de tres mil euros en este fondo que invierte en máquinas de escribir. ¡Son máquinas! ¡Las máquinas son el futuro! ¡Le regalaremos una olla usada!
A: No tengo tres mil euros. Se lo han quedado todo ustedes.
B: No se preocupe. Nosotros le podemos prestar ese dinero. Para eso estamos.

(Fuente de la imagen).

Me quejo de cosas

Landscape

Yo siempre he querido ser un señor mayor que se queja de todo cada vez más enfadado hasta que por culpa de la emoción le entra un ataque de tos muy fuerte que hace que se ponga muy rojo. Entonces vendría mi esposa (Margaret) y me obligaría a sentarme y a tomarme una infusión. El médico ya me habrá prohibido el café varias veces, pero yo insistiría gritando mucho en que por una taza no va a pasar nada, hasta que Margaret desistiría y me traería una pequeñita, llena sólo hasta la mitad, que bebería de un trago.

-¿No me habrás puesto descafeinado?
-No, claro que no.
-¡No me gusta que me engañen!
-Que no. Ni siquiera hay descafeinado en casa.
-¡Tú tomas descafeinado!
-Pero no queda.
-Me has puesto descafeinado.

No se me ocurre forma más bonita pasar los domingos. Y cada vez estoy más cerca de conseguirlo porque cada vez veo más cosas que me molestan mucho. Y con razón. Por ejemplo, los jóvenes. ¿Os habéis fijado en que a pesar de que nosotros envejecemos, la gente de 22 años sigue teniendo 22 años? ¿Qué clase de broma es esta? ¿Es que no saben cómo se hacen las cosas? Envejecer hasta morir entre terribles dolores es la base de la civilización occidental. Si todos tuviéramos siempre 22 años, habría demasiada gente y lo que es peor, todos mal peinados y vistiendo de forma ridícula.

Otra cosa que me molesta mucho es el estado de la economía. No aprendemos nada de las crisis. Por ejemplo, el otro día fui a comprar un par de botellas de vino y las pagué con veinte euros. ¿Pero qué clase de intercambio es este? ¿Me llevo un litro y medio de vino tinto y a cambio me pides un trozo de papel? Luego te quejarás de que el negocio te va mal y le echarás la culpa a la liberalización de horarios. Buena suerte con tus papelitos. Que te salgan unas pajaritas bien majas, PRINGADO.

También odio mucho Tumblr. Habría que cerrar Tumblr. Primero porque es impronunciable (yo lo pronuncio “mesa”) y segundo porque se dedican a explotar animales a cambio de recibir más visitas. Los sótanos de Tumblr están llenos de gatos encadenados y mal alimentados a los que obligan a poner caras ridículas para salir en memes espantosos.

Hablando de esclavitud, no soporto los semáforos. ¿Quiénes son esos palos para decirme cuándo debo cruzar y cuándo no? ¿No sería más lógico convertir los pasos de cebra en rotondas y dejar que las aceras y calzadas se regularan libremente? El camino hacia la servidumbre está plagado de semáforos. Mejor morir atropellado libre que vivir esperando de pie como un tonto.

Otra cosa que no aguanto son los crucigramas blancos. ¡No son más que un truco barato para ahorrar tinta! Hablando de tinta, ¿por qué no hay novelas en color? ¡Son todas en blanco y negro! Normal que la gente prefiera el cine y la televisión, que ya está en 3D. ¡ODIO EL CINE EN 3D! Llevo unas gafas para ver de lejos y otras pequeñitas en la punta de la nariz para leer los subtítulos. Si además la peli es en 3D, me tengo que poner un tercer par de gafas por encima. ¿Se creen que tengo el cuello de un culturista? ¿Y POR QUÉ SE LLAMAN CULTURISTAS, SI LO QUE HACEN NO TIENE NADA QUE VER CON LOS LIBROS? Ojo, no digo que sean tontos, ahí no me meto, pero levantan pesas, no enciclopedias. ¡Y las enciclopedias deberían estar ordenadas cronológicamente! ¡El alfabeto es un método absurdo! ¡INTERNET SALE ANTES QUE TELÉFONO!

Ahora tendría que venir Margaret a calmarme. Porque me duele el pecho. De momento, Margaret es una fregona puesta del revés a la que he atado un delantal. Soy consciente de que esto es muy machista, pero es que Margaret es una mujer como las de los años 50: en blanco y negro. En serio, me duele mucho el pecho y estoy temblando. Lo peor es que nadie me hace caso. Me llaman loco sólo porque digo verdades. En el metro. Ayudándome de un megáfono. Suerte que Margaret tiró la escopeta. La encontraron unos niños en el contenedor y… No quiero hablar de eso. Voy a hacerme un café, que por una taza no va a pasar nada y hoy sólo llevo siete.

29 consejos para jóvenes periodistas

periodistas

Hace unos días Delia Rodríguez escribió unos consejos dirigidos a una joven Delia estudiante de periodismo, a los que Pablo Rodríguez Suanzes (no son familia) respondió con otro puñado de recomendaciones.

Además de ser amigos míos, saben mucho más que yo sobre casi todo, pero eh, mira qué pelazo, así que yo también he querido escribirle a un joven Jaime Rubio, estudiante de periodismo en la Universidad Autónoma de Barcelona, y darle algunos consejos que ojalá alguien me hubiera dado en su momento.

1. Quítate esa perilla. Por favor. Nos estás haciendo daño a los dos.

2. Estudia cualquier cosa menos periodismo. Ah no, que a ti te llegó la nota de corte. Entonces estudia periodismo, no te amargues. ¿Qué otras opciones hay? ¿Económicas, que es como astrología, pero con matemáticas? ¿Ciencias políticas, que es un chiste que a alguien se le fue de las manos?

3. El periodismo consiste en escribir sobre cosas acerca de las que no tienes ni idea. No hace falta que aprendas nada, simplemente pregunta.

4. Es mejor preguntar por mail porque así puedes cortar y pegar, y no tienes que perder el tiempo transcribiendo grabaciones o intentando entender tu propia letra.

5. Claro que puedes cambiar el orden de las palabras que te envíen. Incluso las mismas palabras. Lo haces “por estilo”.

6. Si preguntas a una sola fuente, puedes escribir algo así como “la mayoría de los expertos consultados opina que…”

7. Deberías haber nacido en una familia con dinero: si quieres ser periodista, necesitarás que alguien te pague el alquiler mientras trabajas los próximos diecisiete años como freelance.

8. Y es que por culpa del toque romántico de la profesión, muchos medios pagan usando cosas como “visibilidad” y “currículum”. Es curioso, porque si vas con visibilidad al kiosco, no te dejan ni oler los periódicos.

9. Dicho lo cual, los números premiados en la primitiva del jueves 22 de septiembre de 2004 son 4, 8, 15, 16, 23, 42.

10. No copies las notas de prensa tal cual. Esa no es forma de trabajar. Borra los adjetivos. Ahora sí, perfecto. Estás EDITANDO.

11. Los periodistas del corazón también son periodistas, igual que ese desgraciado que te inundó el piso y ahogó a tu periquito era un fontanero. Un fontanero regular, de los no muy buenos, pero fontanero, al fin y al cabo.

12. Todo el mundo tiene una opinión sobre cómo debería ser el periodismo. Yo suelo contraatacar dando mi opinión sobre el alto porcentaje de ingenieros (por ejemplo) que llegan vírgenes a los 30 años.

13. Decir que eres periodista sirve para ligar. Por desgracia, tú, Jaime Rubio, no sirves para ligar, como demuestra esa perilla.

14. Es importante que los demás medios estén haciendo lo mismo que tú. Incluso titulando con las mismas palabras, si es posible. Si por algún motivo has titulado diferente o has tratado el tema desde otro punto de vista, es que algo has hecho mal. Todos los medios de comunicación del país no pueden estar equivocados.

15. Escoge: puedes escribir sobre política y recibir presiones políticas, o escribir sobre cualquier otra cosa y recibir presiones de los anunciantes. También puedes escribir sobre economía, que te presione todo el mundo y que no te lea nadie.

16. Podría ser peor. Podrías trabajar en el departamento de comunicación de una empresa.

17. Incluso peor: en el departamento de comunicación de un partido político.

18. Te equivocarás a menudo, se darán cuenta dos, y le dirás a tu jefe que “ya se sabe cómo son los pirados de internet. Gente obesa y con mucho tiempo libre, que no tiene otra cosa que hacer que ir trolleando al personal. Deberíamos moderar los comentarios”.

19. Es perfectamente posible ir a una rueda de prensa de La Caixa, que te regalen una televisión y mantener la independencia.

20. ¡No tengo tiempo para oponerme al poder, estoy trabajando!

21. Si realmente quisieran que hablaras sobre lo que ocurre en el mundo, no te encerrarían en un zulo sin ventanas, que es lo que son la mayoría de redacciones.

22. Dona cinco euros de vez en cuando a la Wikipedia, anda, que poco es para las fusiladas que le metes.

23. En internet, lo que importa son las páginas vistas así que puedes usar ese titular con las palabras “tetas”, “sangre”, “Mariano Rajoy”, “cadáveres” y “Satán”. Ya habrá tiempo de contradecirte a ti mismo en la entradilla.

24. Las redes sociales son tu escaparate. Úsalas.

25. Bien, ahora que ya podemos usar Twitter en el trabajo, necesitamos una excusa para Candy Crush. ¿Nos estamos documentando para un tema de… caramelos… que explotan…? ¿Caramelos terroristas? ¿Un ataque de caramelos? ¿Estamos atrapados en gelatina y necesitamos que un caramelo explote para liberarnos? Ya casi lo tengo.

26. Aprende mucho sobre un tema, especialízate en él y entra en el circuito de las conferencias. Te bastará con prepararte una sola charla y un power point con algún vídeo gracioso para no tener que volver a trabajar en tu vida.

27. Abre un blog y escribe los mismos textos aburridos que te encuentras en las columnas de opinión de cualquier periódico.

28. No, espera, nada de blogs: abre una web sobre chorradas ilustradas con gifs animados. Llámala Buzzfeed.

29. En serio, hazme caso. El futuro del periodismo es una página con fotos de gatitos.

¿Qué nos deparará el año 2000?

futuro

El futuro se acerca. Es ese punto negro que veis al fondo y que cada vez es más grande. Según los científicos, ese futuro llegará al presente y se convertirá en una realidad en el año 2000.

El cambio de milenio: una cifra mítica, quizás más psicológica que real, pero que nos dará el empuje suficiente para pasar a una sociedad sin duda mejor. Y es que muchos de nuestros problemas cotidianos se solucionarán gracias a la tecnología y a los avances en medicina, farmacia, informática y filatelia.

Pensemos por ejemplo en el que sin duda es el principal problema de salud en la actualidad: la alergia a los gatos. Para el año 2000, la innovadora empresa japonesa Ynos tiene previsto lanzar al mercado su ejército de robots asesinos de gatos, que librará al mundo de esta plaga. ¡Decid adiós a los estornudos y al picor de ojos!

El paro también se solucionará gracias a nuevos avances que harán del mundo un lugar mejor. Y es que Ynos tiene previsto comercializar en el año 2000 un ejército de robots asesinos de desempleados. Cada vez que alguien se quede sin trabajo, un autómata lo identificará y lo reducirá a cenizas gracias a un potente rayo láser, dejando el índice de desempleo en el 0%. No habrá gobierno que no quiera contratar los servicios de Ynos y mejorar el bienestar de los ciudadanos.

¿Y qué hay de las tareas del hogar? Todos odiamos planchar, pasar la aspiradora, cambiar la funda del nórdico, incluso cepillarnos los dientes. Por favor, no nos hagáis levantarnos del sofá, y menos en domingo. En el año 2000 todo eso habrá terminado, gracias de nuevo a Ynos y a su ejército de robots que declararán la guerra a los humanos, y la comenzarán incendiando y bombardeando nuestras casas.

Nuestro trabajo también será cada día más llevadero y mucho más fácil. La tecnología solucionará problemas tanto en la oficina como en la fábrica, dado que el ejército de robots asesinos sublevados liquidará toda nuestra infraestructura. El único empleo de todos los hombres y mujeres sanos será coger un arma y colaborar con la resistencia subterránea.

Aún hay más: quizás no en el mismo año 2000, puede que algo más tarde, un grupo de ingenieros de Ynos fabricará una máquina del tiempo y enviará a un grupo de valientes al año 1961 a asesinar al adolescente Kisho Otomo, que en 1983 hubiera fundado la innovadora empresa japonesa Ynos.

Este es el motivo por el que nunca habéis oído hablar de Ynos y el año 2000 fue el más decepcionante de los últimos dos milenios. Y yo sigo aquí con mi alergia, sin poder salir a la calle por si algún gato me salta a la cara y me araña los ojos. No tenemos ni robots, ni máquinas del tiempo, ni vivimos bajo tierra. Y tengo como catorce camisas por planchar. El futuro ha sido un asco.

Artículo originalmente publicado en Science (noviembre de 2008).

(Fuente de la imagen).