El peor orador del mundo

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Julián Gutiérrez está considerado el peor orador parlamentario de la historia. Trataba temas muy importantes, sin perder el tiempo con escaramuzas políticas de segunda, e intentaba además aportar una perspectiva nueva a estos asuntos. Pero nunca consiguió expresar en voz alta sus ideas de forma convincente.

Por ejemplo y según recoge el diario de sesiones del Congreso, así explicaba su posición contraria al aborto, que en su momento resultó muy significativa, al tratarse de un diputado de izquierdas:

“¡ABORTO NO! ¡ABORTO CACA! ¡CACA! ¡NO HAY QUE ABORTAR! ¡CACA! ¡ABORTO MAL! ¡NO, HOMBRE! ¡NO SE ABORTA! ¡QUE ESO…! ¡A VER, QUE NO!”

Y siguió con ligeras variaciones durante siete minutos durante los que gritó mucho, con la cara roja de indignación.

También se opuso a una reforma laboral que recortaba los derechos de los trabajadores arguyendo lo siguiente:

“¡ASÍ NO, HOMBRE! ¡NO ES ASÍ! ¡HAY QUE HACER COSAS, PERO VAMOS, DE OTRA FORMA! ¡OTRAS COSAS! ¡ASÍ NO! ¡A VER! ¡PENSEMOS UN POCO! ¡SÓLO HAY QUE…! ¡PENSEMOS! ¿NO? ¡JODER, YO ES QUE NO SÉ SI NO ME EXPLICO O QUÉ PASA, PERO ES QUE, JODER! ¡REFORMA CACA! ¡ESTÁ CLARO!”

Gutiérrez era incapaz incluso de contestar con coherencia a las preguntas de una entrevista, como se puede ver en ese ejemplo extraído de un diario de su ciudad natal:

“P: Barack Obama acaba de ser elegido presidente de Estados Unidos. ¿Cómo podría afectar esto a las relaciones entre América y España?

R: Bueno… Er… A ver… ¡Es negro! ¡Eso es…! Está bien, ¿no? ¡Es negro! ¡El primero! Y bueno… ¡España está ahí! ¡Ahí justo! Y entonces… No tiene nada que ver una cosa con la otra, pero vamos, que estoy muy a favor. Muy bien todo. ¡Es negro! ¡Fíjate! Lo digo bien, ¿eh? No… Vaya… Sin segundas ni nada. ¡Negro!”

Hay que insistir en que a pesar de su incapacidad para articular un discurso mínimamente comprensible en voz alta, Gutiérrez estaba considerado un político inteligente y culto. De hecho, recientemente se ha publicado un libro que recoge las notas que habían servido para elaborar sus discursos, y estos textos se han revelado mucho más elocuentes que el resultado final, como se puede apreciar en este ejemplo:

“No creo que sea ni mucho menos absurdo potenciar el uso de energías renovables. Se trata en primer lugar de la necesidad de proteger el planeta en el que vivimos, renunciando tanto a la polución que trae consigo el petróleo como a los peligros de las centrales nucleares. Pero también es una estrategia económica inteligente, ya que la diversificación permitirá que los ciudadanos paguen precios más asequibles y estables, al no depender de un número mínimo de fuentes de energía”.

Sólo que una vez subió al estrado, colocó los micros, bebió un poco de agua y aclaró su voz, gritó lo siguiente:

“ENERGÍA SOLAR, ¿NO? O SEA, ES QUE PARECEMOS TONTOS. HOMBRE, QUE LOS ÁRBOLES Y TAL, ¿CUÁNDO FUE LA ÚLTIMA VEZ QUE VISTEIS EL CIELO CON ESTRELLAS? ¡HAY QUE IRSE A UN PUEBLO PARA ESO! ¡Y JODER CON LA FACTURA! ¡SOLAR Y ESO! ¡O DE LAS OTRAS! ¡COMO EL VIENTO Y TAL, ME REFIERO! ¡PETRÓLEO CACA! ¡QUE ME PASO EL DÍA APAGANDO LUCES! ¡HAY QUE MIRAR ESTO! ¡QUE EL VIENTO ES GRATIS! ¡SOLAR!”

Alguno de sus compañeros le sugirió que se limitara a leer lo que escribía, pero Gutiérrez se negó, aduciendo que “NO, HOMBRE, HAY QUE SER MÁS… ¿CÓMO SE DICE? ¡ESPONTÁNEO! ¡ESO ES! ¡NO LEYENDO COSAS! ¡LEER MAL! ¡HABLAR! ¡ESO ES! ¡HABLAR! ¡COMO EXPLICANDO UN CUENTO! ¡A UN NIÑO! ¡Y LUEGO LAS GAFAS! ¡AHÍ, EN LA PUNTA DE LA NARIZ, COMO UN VIEJO! ¡PARA LEER Y TAL, DIGO! ¡NO, NO! ¡ESPONTÁNEO!”

Tras tres legislaturas como diputado, Gutiérrez dejó su escaño y volvió a dar clases en la universidad. En ocasiones imparte conferencias y también colabora con un programa de radio los fines de semana, comentando la actualidad política. Es aconsejable bajar el volumen cuando comienza su sección.

(Fuente de la imagen).

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