Cómo recuperar un mail que no deberías haber enviado

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Pongamos que le escribes un mail a Sergio en el que criticas a Santi. Eso pasa. Todos lo hacemos. Pero los dos nombres comienzan por S y como estás pensando en ambos (le hablas a uno del otro), te confundes y se lo envías a Santi, en lugar de a Sergio.

Este incidente sólo se puede solucionar si te das cuenta en seguida. En cuanto le das a enviar y tras esa fracción de segundo durante la que te quedas muy quieto y muy blanco, has de gritar “NOOOOOOOOOOOOOOO” mirando al monitor. Después has de saltar en cámara lenta frente a él, con el pecho señalando a la webcam. De este modo interfieres con la wifi y te colocas entre el correo electrónico y Santi.

Caes al suelo, aturdido, y notas un golpe a la altura del corazón. Justo allí, en el bolsillo de la camisa, es donde tenías el móvil. Desbloqueas la pantalla y compruebas que te ha llegado ese mail a ti y que no tienes por qué preocuparte: Santi jamás sabrá que le criticas a sus espaldas.

Entonces suspiras, aliviado, pero todavía con el pulso tembloroso. Si no hubieras llevado el móvil en el bolsillo de la camisa, donde sólo lo llevan los señores mayores, ese mail habría impactado contra tu pecho Y TE HABRÍA MATADO.

(Fuente de la imagen).

Instrucciones para colgar un cuadro

diy

Para colgar un cuadro necesitarás:

-Un cuadro.

-Un clavo.

-Un agujero.

Es cierto que puedes hacerte un agujero a mano, pero lo más fácil es comprarse uno ya hecho. Se pueden adquirir en cualquier ferretería y vienen en packs de seis. Al fin y al cabo, también podrías fabricarte tus cuadros y tus clavos, pero la mayoría de la gente no lo hace. La civilización consiste en gran medida en la división del trabajo.

Hay tres o cuatro empresas importantes en el sector de los agujeros. Se encargan de fabricar agujeros para todo tipo de usos: para colgar cuadros, para el queso gruyère, para huir de prisiones, para tu camiseta favorita, para todo. También fabrican agujeros de gusano y agujeros negros, pero de esos no suelen tener en las ferreterías de barrio porque son más bien caros. En El Corte Inglés sí que hay. Sirven para colgar cuadros, pero en otras épocas o dimensiones.

El problema con los agujeros prefabricados es que si no los usas en un tiempo razonable (pongamos uno o dos meses), se dan de sí. Guardé los últimos cuatro que me sobraron en el cajón del escritorio y un día entré en el despacho y me encontré con que la mesa se había caído por uno de esos hoyos.

Fue muy complicado arreglar el lío: tuve que meter medio cuerpo en el agujero, abrir el cajón del escritorio, sacar el agujero y guardarlo en una bolsa. Después tuve que salir del agujero y de la bolsa, arrastrando la mesa. Y aún tenía que deshacerme de aquellos cuatro agujeros. Los llevé a un descampado, no sin dificultad (me caí un par de veces en uno de ellos) y los llené de tierra. Pero claro, al llenarlos de tierra, dejé otro hoyo enorme al lado.

Por suerte, un par de semanas más tarde me tocó la lotería y pude tapar ese agujero con billetes. Me sobró un poco de dinero y lo metí en un queso porque del queso me gusta todo menos los agujeros, que no me saben a nada.