¡Atención, pregunta!

Me he topado en Twitter con uno de estos juegos de 20 preguntas sobre librosy he pensado que tal vez sería buena idea contestarlas aquí. En Medium, los amantes de la literatura podemos comentar los centenares, qué digo centenares, las decenas, qué digo decenas, las unidades de libros que leemos cada año. Y todo en un ambiente mucho más relajado que en Twitter, donde uno se expone a que le tiren un cenicero a la cabeza por exponer cualquier opinión inocente, como, por ejemplo, que está mal arrojar ceniceros a las cabezas ajenas.

Comencemos:

1. Género favorito para leer.

¿Y a ti qué te importa? Pero, bueno, qué cotilla.

2. Libro que estás leyendo en este momento.

¿Pero cómo voy a estar leyendo si estoy escribiendo? Estas preguntas están mal. ¿Quién las ha escrito? ¿Hitler?

3. Primer libro que recuerdas amar.

Ah, sí… Yo era joven e inexperto. Quedamos para ir al cine. Solos los dos. Luego fuimos a cenar. La gente me miraba raro porque insistía en cortarle un filete a un libro. ¿Qué otra cosa podía hacer? Los libros no tienen manos.

Ese libro me dejó por mi mejor amigo. Jamás volví a dirigirles la palabra a ninguno de los dos. A partir de entonces nos comunicamos por medio de notas. Incluso en su boda, en la que fui uno de los testigos. Era un poco confuso porque el Do significaba “sí”, mientras que el Si significaba “luego te llamo”. También le retiré la palabra al libro. La palabra “palabra”. La recorté de todas las páginas en las que aparecía.

4. Un libro que te gustaría ver adaptado al cine.

No soporto cuando hacen una película a partir de un libro porque no se respeta el texto de forma fiel. Lo suyo sería que en la pantalla solo aparecieran las páginas de la novela y que la gente fuera al cine a leerlas. Esa sí sería una adaptación que yo pagaría por ver. En tal caso, me gustaría que llevaran al cine (literalmente) Guerra y paz. En una sola película, que como monten una trilogía con ese libro, nos pasaremos dos años entre la página 400 y la 401.

5. Protagonista favorito.

Uhm… Esta es difícil… A ver…

6. Antagonista favorito.

¡Oye, que no había contestado a la anterior! ¡Dame algo de tiempo para pensar!

7. ¿Escribes alguna historia?

No. Para eso están mis monos amaestrados. Ya lo he contado en alguna ocasión, pero no me importa repetirlo: existe la teoría de que si diéramos infinitas máquinas de escribir a infinitos monos y les dejáramos teclear durante un tiempo infinito, acabarían escribiendo las obras completas de Shakespeare. Yo sé que no soy tan bueno como Shakespeare. Pero quizás pueda aspirar a ser como Dostoye… Dostoie… Dostoj… Como Flaubert. Así que compré cuarenta monos y les di cuarenta Olivettis. Tampoco tienen tiempo infinito, claro. De momento, les voy renovando el contrato cada siete años. De momento no les ha salido nada potable, a excepción de lo que es un plagio nada velado de JR, de William Gaddis.

8. Una película que te parezca mejor que el libro.

Esta pregunta está contestada en la 4, así que aprovecharé para contestar a otra cosa: “Sí, es cierto”.

9. El mejor libro que has leído este año.

Aún estamos a abril, no me metas presión, que el año acaba de comenzar. A todo esto, madre mía, cómo pasa el tiempo. Pasa en tiempo real.

10. ¿Dónde estuvo usted la noche del 23 de septiembre de 2017?

Pues a ver que consulte mi agenda… Un momento, esta pregunta no está en la lista original.

11. Conteste: ¿dónde estaba usted la noche del 23 de septiembre?

Ah, mis ojos… ¿Quiere apartar esa lámpara?

12. No le repetiré la pregunta.

12b. Será mejor que contestes. Cuando se pone así no lo puedo controlar.

12. Ya estás haciendo memoria, chaval.

12b. Tranquilo, tranquilo, que el chico está pensando.

No me acuerdo. Lo único que sé es que no estaba atracando ninguna joyería de Algete.

13. ¿Seguro?

Segurísimo.

14. Yo le creo.

14b. Yo también. ¿Por qué íbamos a dudar de su palabra?

14. Ha dicho “lo único que sé”. Si es lo único que sabe, imagino que eso lo tendrá clarísimo.

14b. Tiene sentido.

14. Puedes irte.

¿Irme? ¿Adónde? Pero si estoy escribiendo en casa.

15. Aquí las preguntas las hacemos nosotros.

15b. Eso. Por ejemplo, ¿qué libro no esperabas que te gustara?

El libro… DE MI VIDA. Na, es broma. Una vida no es un libro. Son dos cosas diferentes. Los libros tienen páginas y palabras, mientras que las vidas tienen otras cosas, como, no sé, células y sangre y citaciones judiciales.

Por cierto, una vez me topé con un tipo que me dijo que su vida daba para una novela. Todos nos hemos encontrado con un pesado así.

-Bua, a mí me pasa de todo. Si tuviera tiempo escribiría una novela explicando mi vida.

-Venga, listo, pues escríbela.

-Mira, pues lo voy a hacer.

Pues bien, ese tipo era EL LAZARILLO DE TORMES.

Tenía razón: su vida daba para una novela. Aunque justita. Quiero decir, hay un pasaje en el que se limita a comer uvas. Igual se flipó un poco. Ya me dirás tú, todos hemos comido uvas en alguna ocasión. Y todos hemos intentado robar a un ciego.

16. Libro clásico favorito.

Estas preguntas ya me aburren muchísimo y solo vamos por la 16. Casi prefiero contar aquella vez que fui a Algete y pensé: “Creo que esta joyería apenas tiene seguridad y casualmente traigo conmigo mi tuneladora de diez metros de diámetro…”

16. Te dije que acabaría confesando.

16b. ¡Pero calla!

¿Quién está ahí?

16. ¡La policía!

16b. ¡No! ¡No es la policía! ¡Somos carteros!

Er… Bueno, pues pensé eso, pero cambié de opinión enseguida porque… Ehm… Necesitaba la tuneladora para hacerme agujeros en las orejas y ponerme pendientes.

16b. Siempre la tienes que pifiar.

16. Ya sabes que soy muy impulsivo.

16b. Vas a tener que aprender a controlarte. Es la cuarta vez que te pasa algo así en lo que llevamos de semana.

17. El libro que más te impactó.

Esta es fácil. La broma infinita, de David Foster Wallace. Todo empezó con la típica discusión de bar.

-¡Te digo que para juzgar un acto hay que fijarse en si obedece o no a la norma ética!

-¿Pero qué dices, pirado? Lo importante son las consecuencias.

-¡No podemos predecir las consecuencias de nuestros actos!

-¿Cómo que no? Sé perfectamente lo que va a pasar si te pego una hostia con La broma infinita, de David Foster Wallace.

-¿Ah, sí? ¿Qué?

-Que te voy a saltar todos los dientes, pedazo de subnormal.

Pero solo me rompió la nariz y solo dos dientes, así que mi interlocutor tuvo que admitir su error. Pasó a engrosar las filas de los filósofos éticos deontológicos, cosa que le honra.

Como decía, ningún libro me ha impactado tanto como este. Moby Dick apenas me rompió una costilla, por ejemplo.

18. Si pudieras conocer a un autor, vivo o muerto, ¿quién sería?

Pues a uno muerto. Cualquiera me vale, que tengo muchas ganas de conocer a un zombi. Ya estuve a punto hace unos años.

-Para mí es un honor conocer a uno de mis escritores muertos favoritos.

-¿Muerto? Pero si estoy vivo.

-Vaya. Eso lo arreglamos ahora mismo -dije, sacando una sierra.

No menciono su nombre porque el caso está pendiente de juicio.

19. Un autor que la gente debería conocer mejor.

Theresa G. Burnett. Muy poco conocida. Para que nos hagamos una idea, sus padres no supieron su nombre hasta que cumplió 22 años y les presentó un amigo común. Tenía muy poco carisma. Sin embargo, escribió una novela magnífica. El problema es que nadie recuerda cuál fue.

20. Libro favorito de todos los tiempos.

Yo qué sé, pregúntale a todos los tiempos, él sabrá cuál es su libro favorito… Jajaja, qué bueno, jajaja… JAJAJA… (Palmada en el muslo). Jajaja… Jejeje… Jiji… Ay… (Se seca una lagrimilla con el dedo índice). Si no fuera por estos momentos…

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