22 ventajas de ser el último superviviente del planeta


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¿Quién no ha provocado alguna vez una guerra mundial o ha liberado un virus para el que no hay cura y en consecuencia ha exterminado a toda la población del planeta? Qué vergüenza, ¿no? Se te queda cara de tonto y no sabes ni cómo empezar a disculparte. Más que nada porque están todos muertos o son mutantes que quieren comerse tu cerebro y no están para oírte hablar sobre tu “despiste tonto”.

Es cierto que la situación se presenta complicada: estás solo en el mundo, tienes que refugiarte en un bunker rodeado de minas para que no te ataquen los mutantes, no hay electricidad ni agua corriente y, lo que es peor, no te dio tiempo a ver el final de True Detective.

De todas formas, esta situación tiene más ventajas que inconvenientes. Sólo has de ser optimista y disfrutar el momento. Por ejemplo, es cierto que no pudiste ver el último episodio de True Detective. Pero al menos tampoco tuviste que leer las seis mil millones trescientas doce mil cuatrocientas sesudas críticas al respecto.

¡Y aún hay más puntos a favor!

  1. “Toda la humanidad ha muerto” es la mejor excusa del mundo para beber solo. ¿Qué vas a hacer? ¿Esperar al viernes para beber con tus amigos? ¿Amigos a los que HAS ASESINADO? (Excepto Álex, que ahora sólo tiene un brazo y come palomas mientras lanza gemidos muy guturales).
  2. Nadie llama por teléfono para “charlar un rato, que hace mucho que no sé nada de ti, ¿qué tal todo? Cuéntame”.
  3. Ya no hay más grupos de Whatsapp. No te enviarán vídeos de los Morancos ni chistes que ya habías leído en Twitter.
  4. Twitter es mucho mejor desde que sólo escribes tú.
  5. También es verdad que como no hay internet, Twitter es el nombre que le has puesto a la piedra con la que hablas cada noche.
  6. No tienes que volver a madrugar nunca más en la vida. Ni siquiera necesitas despertador. Como mucho, campanas y otras alarmas caseras que te avisen cuando los vampiros postapocalípticos se acerquen a tu cabaña del bosque.
  7. El chocolate también caduca. Lo cual significa que DEBES comer todo el chocolate que puedas antes de que se eche a perder.
  8. La barba sigue estando de moda en el mundo post hecatombe nuclear.
  9. ¡Y ya no necesitas llevar corbata! Bueno, a ver, de vez en cuando sí, claro; cuando llegan zombis nuevos, por ejemplo, para que no te tomen por el pito del sereno.
  10. Encuentras asientos libres en el metro SIEMPRE.
  11. Pero no lo coges a menudo porque 1) ahora no se mueve y 2) las ratas gigantes están muy organizadas. ¡Ya tienen sus propios Mercadonas! ¡Era de esperar!
  12. Hay más sitio para aparcar que nunca.
  13. ¿Sabes eso tan incómodo de estar esperando el ascensor y ver que un vecino está abriendo el portal y el ascensor está bajando y el vecino justo abre la puerta al mismo tiempo que llega el ascensor y ya no tienes más remedio que esperar al vecino y subir los dos juntos? Bien, pues eso ya no te va a volver a pasar porque tu vecino querrá comerse tu cerebro y aunque sea de mala educación, es mejor que no le esperes y te metas en el ascensor lo más rápido que puedas.
  14. Ojo, que igual no hay luz y el ascensor no va. Cuidado con eso.
  15. Nadie fuma cerca de ti. Te querrán comer los ojos y tal, pero al menos no te atufarán la ropa, que eso siempre se agradece.
  16. Puedes escuchar la radio, como se hacía en los años 50. No sólo ganas puntos de clase por tu estilo vintage de supervivencia, sino que además podrías escuchar información sobre refugios de supervivientes.
  17. Para no acercarte ni por error. ¡Te obligarían a compartir tu chocolate! ¡Como en la Rusia de Stalin!
  18. No tendrás que ir jamás a ninguna otra boda.
  19. Y tampoco tendrás que escuchar la opinión de nadie sobre la penúltima subnormalidad del gobierno.
  20. La última fue hacerte caso en lo de declararle la guerra a Corea del Norte.
  21. O lo de dejarte pasar a ese laboratorio secreto en el que se te cayó “una cosa con un líquido dentro que echa humo… ¿Tenéis una fregona por aquí?.
  22. Tienes todo el tiempo del mundo para leer. A no ser, claro, QUE SE TE ROMPAN LAS GAFAS.

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