¿Te apetece un café?

cafe

A: Mi primer impulso fue estrangularle con el cable del teléfono.
B: ¿Pero…?
A: Mi teléfono es inalámbrico.
B: Ah, los odio. Donde esté un buen cable.
A: Así que decidí quitarme el cordón de uno de los zapatos.
B: ¿Pero…?
A: Pero le dio tiempo a huir, claro. Bueno, en realidad no huyó. O huyó de forma bastante tranquila. Teminó el café, bostezó durante mucho rato y salió a la calle silbando.
B: Ah, cómo odio a esa gente que sabe silbar y te lo restriega por la cara.
A: Cuando acabé de quitarme el maldito cordón salí a la calle tras él, pero el zapato se me caía todo el rato. Le dio tiempo a escaparse calle arriba. Caminando. Parándose a mirar en un escaparate.
B: Calle arriba. Encima estaba en buena forma.
A: Entonces volví a poner el cordón en el zapato, para recobrar velocidad y, por qué no, elegancia, y corrí también calle arriba.
B: Así que tú también estás en buena forma.
A: No. De hecho, de ahí viene el infarto.
B: Oh. Vaya. Cierto. Ahora entiendo por qué nos rodea este hospital y por qué traigo un ramo de flores.
A: Gracias.
B: No, si no son para ti.
A: Oh. Vaya.
B: Tengo una cita.
A: Anda. ¿Y está buena?
B: No lo sé. Es la primera vez que voy.
A: Es una cita a ciegas.
B: Supongo que la puedes llamar así, pero en realidad es una cita con un o una dentista. Lo que pasa es que yo soy un romántico y siempre llevo flores a todas mis citas.
A: Por eso te trataron tan bien en hacienda.
B: Y tan mal en el taller mecánico.
A: Y tan bien en la sastrería.
B: Y tan mal en aquella cena con aquella morena.
A: ¿Y eso?
B: Alergia.
A: Yo también tengo alergia, pero a los gatos.
B: Lo tendré presente. Si alguna vez vamos a cenar juntos, no traeré ninguno conmigo.
A: Gracias.
B: ¿Y qué piensas hacer?
A: Las alergias no se curan, así que me tendré que aguantar. Supongo que si me ataca un gato iré al médico para que me recete algo.
B: Me refiero a ese asesinato frustrado.
A: Ah. No sé. Al fin y al cabo nos conocemos desde hace mucho tiempo. Claro que durante todo este tiempo he querido estrangularle. De hecho, le invité a tomar café con esa única intención. No lo sé, la verdad, no lo sé.
B: Igual es demasiado astuto para ti. La horma de tu zapato.
A: Sí, algo tendrá que ver con los zapatos porque tuve muchos problemas para quitar el cordón.
B: Deberías buscarte una víctima más… fácil.
A: Igual sí. ¿Te apetece un café?
B: Uhm. ¿No querrás… matarme?
A: No, no. No. No, por favor. ¿De dónde habrás sacado esa idea? No. Ja, ja. No, no. No.
B: Ya.
A: Aunque no sería mala idea. Como entrenamiento. Pero no. No, no. Ja, ja. No. Nos conocemos desde hace mucho tiempo y… Vamos, que no.
B: Ya. Bueno.
A: No, no. Ja, ja. No. Qué idea tan absurda.
B: De todas formas, creo que voy a pasar del café.
A: Como quieras. Pero no lo hagas porque tenía pensado asesinarte.
B: No, no. Bueno, en realidad es por eso. Pero. Bueno. Además tengo que ir al dentista.
A: Claro, claro, ningún problema. Déjame a solas en este sucio hospital.
B: Tengo la cita programada desde hace más de un mes. No es una excusa.
A: Yo no he dicho que fuera una excusa.
B: Mira: traigo flores. Y me he puesto colonia.
A: Yo no digo nada.
B: Sí que lo dices. Me estás reprochando que te…
A: Yo no te estoy reprochando nada.
B: No, ya veo. Te recuerdo que tú querías asesinarme.
A: No mezcles cosas que no tienen nada que ver.
B: Mira, lo siento, pero tengo que ir al dentista.
A: Podrías llamar y decir que vas otro día.
B: Y qué hago con las flores.
A: Eso, vete, que te has gastado quince euros en un ramo de mierda.
B: Oye…
A: Así valoras nuestra amistad. En quince euros.
B: Insisto en que querías asesinarme.
A: Eso, no soy capaz de matar a nadie y no me quieres echar una mano.
B: Mira, lo siento, pero me voy. Tengo prisa.
A: Vete, vete. No te necesito para nada. Ni a ti ni a nadie.
B: Oh, vale, me quedo. Pero sólo un rato.
A: ¿En serio?
B: Sí, es igual. Puedo quedarme un rato más y pillar un taxi. Llegaré diez minutos tarde y en paz.
A: Guay.
B: Total, los dentistas siempre le hacen esperar a uno.
A: Y no sólo los dentistas: también los peluqueros.
B: Y los abogados.
A: Sí.
B: Uhm.
A: Bueeeno.
B: Sí.
A: Ehm…
B: Hace calor, ¿eh?
A: Sí. En la calle no tanto.
B: Ya.
A: Uhm… ¿Un café?
B: Me voy.
A: No, espera.
B: Te odio.
A: No digas eso.
B: Te odio.
A: Oh, últimamente todo me sale mal.
B: Ya, bueno, será por algo.

(Fuente de la imagen).

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