Pues hazlo

arte

Hay actitudes que me molestan mucho. Por ejemplo, el otro día estaba en una exposición de arte contemporáneo, de este que no se parece a las cosas, y un amigo hizo el siguiente comentario. Un clásico:

-¿Esto es arte? ESTO LO PODRÍA HACER INCLUSO YO.
-Va, venga, pues hazlo.
-¿Cómo? ¿Qué?
-¿No dices que lo podrías hacer? ¿Eh? Pues hazlo, venga, hazlo y fórrate.
-No, pero…
-Va, venga, coge una vaca, mátala, métela en un tanque de formol y véndela a una galería. Listo, que eres un listo.
-A ver, estoy diciendo que podría…
-No hay huevos.
-¿Cómo que no hay huevos?
-No hay huevos.
-Pero bueno.
-No hay huevos.
-Claro que hay huevos.
-No hay huevos.

Treinta y siete minutos después, estábamos en su coche, de camino a una granja. Tuvimos que matar a la vaca a martillazos, ya que ambos estamos en contra de las armas y de la caza, al parecernos una actitud cruel hacia los animales.

Lo malo es que le destrozamos la cabeza y vimos que no quedaría bien en el tanque de formol, así que tuvimos que cargarnos a siete vacas más, hasta que nos dimos cuenta de que si golpeábamos en la nuca conseguíamos un resultado más que satisfactorio: vaca muerta sin apenas antiestéticos daños exteriores.

Pusimos a la vaca en el techo del coche, inventando lo que ahora comúnmente se llama baca (de ahí el nombre). Además, la atamos con un pulpo fresco que mi amigo llevaba en la guantera (cosas de su novia japonesa), inventando lo que hoy en día se llama pulpo.
Sin duda, el hecho de habernos convertido en artistas había despertado nuestro lado más creativo.

Para darle emoción al asesinato y robo de la vaca, decidimos avisar al granjero de lo que habíamos hecho y huir en el coche, aprovechando que además teníamos en un CD la sintonía de las escenas de huida del show de Benny Hill.

Dudábamos entre dejar la vaca en mi jardín o en la bañera, pero luego recordé que sólo tengo un plato de ducha, así que la colocamos allí, más o menos como pudimos, apoyada en la nuca y con la cola atada a la barra de la cortina.

Luego fuimos a Ikea, donde compramos un enorme tanque llamado HAVSTAAARDGARDFARDARS. Al montarlo, resultó que era un tanque, pero de los de guerra y no de los de llenar de formol para meter vacas dentro, así que fuimos a cambiarlo, no sin antes aprovechar para invadir Andorra. Por hacer la broma. Tengo un tanque, invado Andorra. Jaja, qué risa.

Lo malo es que un par de semanas más tarde los del Tribunal Internacional de la Haya nos enviaron una carta muy desagradable reprochándonos nuestra actitud y asegurándonos que en la ONU varias personas habían oído hablar de nosotros y fruncían ligeramente el ceño al comentar esta invasión.

Que ya está bien.

Que es la cuarta vez que alguien invade Andorra desde 2004.

De hecho, dos días antes de nuestro ataque, la habían asaltado cuatro graciosillos con escopetas de perdigones. Se ve que era una despedida de soltero. El paintball se les fue de las manos.

Pero estoy divagando. Volvimos a Ikea y compramos el tanque HAVSTAAARDJARMAAAARGARDANS, que sí era el correcto.
Mientras mi amigo colocaba la vaca dentro, bajé a la farmacia a por formol.

-Hola, ¿tienen solución de formaldehído al 5%?
-Sí, ¿una botella?
-Bueno, es para una vaca.
-Ah, entonces con una no bastará. ¿Cómo es de grande?
-Es como una vaca, más o menos.
-Hm… A ver… Como una vaca… Yo creo que necesitará tres mil cuatrocientas setenta y tres botellas. Quizás tres mil cuatrocientas setenta y cuatro.
-Bah, como vivo aquí al lado ME ARRIESGARÉ y sólo compraré tres mil cuatrocientas setenta y tres. Es que luego se me queda el frasco a medias y no sé qué hacer con él.
-Ahora que lo comenta, si le sobra algo, no lo deje en el dormitorio. Imagine que lo ve una chica y se lo tira por encima.
-¿Qué podría pasar?
-Que formolizara su relación.
Carcajadas. Palmoteo en el muslo. Lagrimilla. Suspiro.

Una vez tuvimos la vaca bañada en formol y dentro del tanque, a mi amigo se le empañaron los ojos de lágrimas y, con la voz temblorosa, me dijo:

-Ahora lo veo claro. JODER. Ahora lo veo. Es una reflexión sobre la fragilidad de nuestra existencia, sobre cómo sólo somos un trozo de carne, sobre cómo la muerte en realidad no nos cambia tant…
-ESTO ES UNA MIERDA -interrumpí-. Entre otras cosas porque ya se ha hecho antes.
-Pero…
-Deja de plagiar. Imbécil. ¿Qué sentido tiene repetir lo que ya ha hecho otro?
-Pero…
-Además, la del tiburón es más chula.
-Pero…

Conservo la vaca en el cuarto de baño.

Por cierto, mi amigo es imaginario y todo eso lo hice yo solo. Incluyendo las conversaciones, gracias a mi habilidad para imitar la voz de mis amigos inexistentes.

Jaja, formolizar… Ahora lo pillo…

(Fuente de la imagen).

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